
Anoche no podía dormir, como desde hace un tiempo hacia acá... Estaba tumbada en la cama, cerré los ojos y empecé a contar ovejitas (si, ovejitas...alguien cercano me hizo ver en esos animalitos temerosos algo especial, así que, ahora las cuento cuando no puedo dormir).
Era un prado precioso, verdísimo, perfecto. Había una valla que las ovejas deberían saltar para acceder al prado perfecto. Primera oveja: choca contra la valla intentando saltar. Segunda: coge carrerilla y...vualá! no consigue saltar, se engancha en la valla...Oveja numero 90: casi lo consigue pero no.
Y pienso: Pero, a ver, Perdida...una cosa es que las cuentes, vale, pero hacerlas saltar...te hace NO poder dormir, sufres por cada una que lo intenta sin éxito! (todas, por cierto, que negatividad! xD)
Abrí los ojos, sacudí mi cabeza, y con ella mis ideas (las ovejitas y todo eso...). Cerré los ojos de nuevo, y esta vez, esta vez...recordé cuando era niña y nada era lo suficientemente complicado para pensarlo dos veces, lo suficientemente triste como para llorar sin consuelo (salvo cuando me perdí una vez en un centro comercial, algo que me marcó profundamente. Ahora sigo Perdida, pero en otros mundos...), nada era lo suficientemente difícil, lo más difícil para ti era hacer un dibujo de Fallas ( y pensabas: jopeta! Papá, me vas a tener que ayudar! Si no sé ni cómo se dibuja una fallera!)...en fin, todas esas pequeñas cosas que ahora, mirando atrás piensas que eran una etapa mejor.
Supongo que alguna vez nos ha pasado a todos y quien diga que no, miente.
Y entonces, esta mañana encontré esto por Internet y me recordó tantas cosas! Tantos momentos! Tanta felicidad!:
Por medio de la presente renuncio a ser adulto.
He decidido aceptar la responsabilidad de tener 6 años nuevamente.
Quiero ir a un Mcdonald´s y pensar que es un restaurante de 5 tenedores.
Quiero navegar barquitos de papel en un estanque y hacer anillos tirando piedras al agua para poder valorar lo sencillo otra vez.
Quiero pensar en que los dulces y los amigos son mejores que el dinero.
Quiero tomar largos baños y dormir 10 horas todas las noches.
Quiero abrazar a mis padres todos los días y enjugar mis lágrimas en sus hombros y pensar que son para siempre.
Quiero regresar a los tiempos donde la vida era simple.
Cuando todo lo que sabía eran colores, tablas de sumar y cuentos de hadas, y eso no me molestaba; porque no sabía que no sabía, y no me preocupaba por no saber.
Cuando pensaba que lo peor que me podía pasar en la vida era que alguien me quitara la pelota o me eligiera el último para ser compañero de equipo.
Quiero volver a mis 6 años para pensar que el mundo es justo.
Que todo y todas las personas son honestas y buenas.
Que no hay envidias.
Quiero pensar que todo es posible.
Pero en algún lugar de mi juventud, maduré y aprendí demasiado.
Aprendí como la gente no sabe querer ni amar, cómo nos destruimos entre nosotros, cómo la envidia nos rodea y nos hace desear el mal.
Maduré, me contaminé, y aprendí sobre mentiras, sufrimientos, enfermedades, guerras, dolor y muerte.
Aprendí cómo el dinero maneja nuestras vidas.
Cómo ya no importa el sentir, sino el conseguir, y cada vez más.
PERO YO RENUNCIO. QUIERO VOLVER A VIVIR SIMPLE NUEVAMENTE.
No quiero que mis días sean de jornadas interminables de trabajo, de materialismo, de noticias deprimentes, de envidias, de chismes, de enfermedades y de pérdida de seres queridos.
QUIERO CREER EN EL PODER DE LA SONRISA, del abrazo, del apretón de manos, de la palabra dulce, de la verdad, de la paz, del súper héroe del cómic, y de la imaginación.
Admiro la dulce locura de los niños y detesto la mentira de la cordura de los adultos.
Quiero volver a mis 6 años.
Quiero dejar vivir más a ese niño que todos llevamos dentro, para valorar lo bueno y lo sencillo que nos rodea, y que los adultos hemos dejado de apreciar.
Para todos vosotros, que no os habéis olvidado de saltar en un charco sin importaros mojar los zapatos y para todos aquellos que no olvidasteis que con un chicle o un caramelo éramos felices
Después de esto, tengo decidido que: quiero volver a ser una niña (aunque, en el fondo, nunca haya dejado de serlo...)

5 comentarios:
Me ha encantado lo de volver a ser niño. La verdad que a quién no le gustaría volver a convertirse en un enano cuyda única preocupación es saber si tiene suficiente dinero para comprarse lo cromos de Barbie o de la Liga?! Pero ser adulto tambien tiene sus ventajas, tal vez pocas, pero las tiene.
¡¡A mi me encanta serlo!!
Besos felices!
PD. Deja de contar ovejitas cuando no puedas domir, porque las matas y me ha llamado Carmen Sevilla diciendo que qué pasa aquí... ;-)
Ser adulto también tiene sus ventajas, eterna, por supuesto!
Cada etapa tiene lo suyo, está claro, son cosas que uno no puede cambiar, pero si, estoy contigo en eso de los cromos de Barbie, yo también los tenía!!!xD
A veces nos gustaria volver atrás cuando esto ahoga, y piensas todo esto...:)
¡Besos infantiles!;)
PD: las ovejas...shhh!que las habia tomado prestadas!;)
Qué pastel...
Personalmente, hacerme adulto es lo mejor que me ha pasado.
Sus ventajas tiene, por supuesto.
No me arrepiento en absoluto de hacerme adulto.
Pero a mi, personalmente, algunas veces me gustaria volver atrás, sobretodo cuando la vida te ahoga, que no son pocas...
ayss..y quien no ha recordado con añoranza esa etapa tan maravillosa de nuestras vidas? a veces..yo tb desearia volver a ella. Todo era más fácil!
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