A veces te viene un problema encima que no puedes esquivar. La tristeza es tu compañera ese día, ese momento. Trabajas. Gente, tumulto, agobio. Un “que tal?”. Un “bien..” sin ganas, triste y cansado. Una mirada, un gesto y un “sea lo que sea lo que te preocupa puedes contar conmigo”. Un “gracias” y una sonrisa cansada. Un cruce de caminos, sin apenas darnos cuenta:
- Princesa, me preocupas, creo que es la primera vez que no veo esa sonrisa brillar entre la gente por aquí. – y cuando me quiero dar cuenta tengo sus brazos rodeándome cariñosamente-.
Y es entonces cuando, quizá, tu cabeza se da cuenta de que tu corazón tenía razón y no se trate tan solo de imaginación, la realidad es esta y lo sabes. Gestos, palabras, miradas, un abrazo y un “se te echara de menos esta semana por aquí...una semana...”. Un suspiro.

Y es que, creo que quizá sí convenga y esta vez no me equivoque, no lo sé, quizá sea que esta vez sí me toca a mí eso de sentirme bien, a pesar de todo, no lo sé...

4 comentarios:
Días xunguillos? No te preocupes, eso va a épocas, no le des mucha importancia y verás que, antes de que te des cuenta, todo vuelve a sonreír :) Un abrazo ;)
Abandonarse en un abrazo es una sensación especial... No lo pienses, sólo siéntelo :)
Un beso
¡¡¡ Mucho ánimo !!! Espero que se pase pronto esa tristeza y vuelvas a estar bien y termines de aclararte.
Un abrazo y un besote muy fuerte.
Te dejo un fragmento de Antonio Machado:
La tarde todavía
dará incienso de oro a tu plegaria,
y quizás el cenit de un nuevo día
amenguará tu sombra solitaria.
A mi me hace recordar a un fuerte abrazo necesitado.
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