1 jun 2008

3...2...1...acción!

Supongo que tenías razón: todo me asusta. Supongo que yo la tenia cuando te dije aquello de “es cierto...soy cobarde” y supongo que el que dejó de tenerla fue mi alrededor, al que tanto se le llena la boca de la supuesta valentía de Perdida.


Mentiría si te dijese que con cada suspiro se me escapa un trocito de ilusión, que tanto llena mi mente todos estos días.


Posiblemente también mentiría si dijese que he dudado un solo momento de todo, absolutamente todo lo que transciende, lo que acontece en esta historia. Así que supongo que debo estar soñando cuando digo que no vuelo por este cielo que ahora mismo me pinta tan azul con alguna nube.


Defino como especial todo esto, lo sigo definiendo como especial, aunque, al igual que tú, le pongo la coletilla de “raro” o “surrealista”, lo admito. A veces, solo a veces, me gustaría ganar la batalla contra tus ojitos azules y poder adentrarme en tu mente, saber exactamente qué piensas cuando me miras, cuando me hablas, cuando lees un mensaje en el que te digo que te he echado de menos, en pocas palabras, cuando tus amigos se dan codazos entre ellos cuando me ven y murmuran eso de “es ella” y les dices que se callen en voz baja, cuando intentas decirme algo y no te salen las palabras, cuando al salir de clase apareces sentado en uno de esos banquitos del pasillo esperando que no sepa a ciencia cierta si me esperabas a mi, porque apareciste “casualmente” allí cuando tus clases terminaban horas antes, cuando nos vemos, después de llamarnos cobardes a nosotros mismos por no encontrar ni el momento ni la situación pero si las personas, tú y yo, para hablar algo que quedó en el aire, porque las palabras se perdieron por el camino y no fuimos capaces de, después de semanas, encontrarlas.


“Soy cobarde” te dije un día, cuando ambos sabíamos que, aunque en otra conversación estuviésemos, hablábamos en cierto modo de esa noche y de todo esto que ocurre ahora.

“No lo creo...” me dijiste, mientras mirabas por la ventanilla de mi coche, camino a casa.


“O...”


“si?”


“yo...bueno, da igual, nada”, te dije mientras conducía y sonreía al mismo tiempo que el miedo me ganaba la batalla.


Y así podría contar mil y una noches de pensamientos, de risas, de llantos, de sonrisas, de miradas cómplices donde pocos saben qué acontece exactamente aquí. Así que supongo que si, soy cobarde, a pesar de todo lo valiente que pretendo ser. Supongo que tú también lo eres, a pesar de que todo te parecía mucho más fácil antes que ahora, por estar en ese punto en el que todo es bonito, pero no sabes qué pasa. Supongo también y una vez más, que tienes miedo a todo o a nada y no te culpo, aunque si me duele, en cierto modo. Me duele la espera que me mata, el tiempo que me puede y la ilusión que me desborda.


Dudas, y temo que dudes de todo esto, aunque, como todo, es un riesgo que tengo que correr en esta carrera cuya meta eres tú. Esperaré al tiempo, esta vez.









Mientras escribo esto, suena mi móvil...eres tú. Se me permite saltar de alegría o gritar en mi mente de ilusión? Prometo que no me lo notarás en la voz...



Quedamos. Tienes uno de esos planes sorpresa en los que de repente se te ocurren las palabras idóneas para decir en el momento idóneo, todo pinta rosa y tus ojos más azules que nunca porque me doy cuenta de que brillan de una forma especial, de una forma que me gusta, y no sabes cuánto...






6 comentarios:

krikri dijo...

jop perdida.... si supieras lo bien que te entiendo.... demasiado... me veo reflejada en ti porque yo al igual que tu soy cobarde y yo al igual que tu estoy empezando una cosa y estoy sustada..... todo es maravilloso y a veces tb eso me desborda.... pero ¿sabes? no somos tan cobardes cmo pensams.... porque seguimos caminando.... aunq dudemos... lo seguimos haciendo, y te animo a que sigas :)

Un besito!!

Anónimo dijo...

Niiiiiiña :P

Al acabar de leer tu relato he sacado la conclusión de que vencer el miedo no tiene por qué ser una cuestión individual. En estos temas, el romper el hielo debería ser cuestión de dos y me alegra ver que en tu (vuestro) caso es así. De esta forma todo es un poquito más fácil, verdad? :)

PD: Somos piscis, moñas y soñadores y no lo podemos (ni queremos) cambiar... ;)

Besazos de amorcilloooooo!! xDDDD

aunqueyonoescriba dijo...

somos como somos.... tampoco nos vamos a martirizar... yo creo que basta con disfrutar lo que nos toca!!!

Anónimo dijo...

Ay perdida!! si es que a veces perdemos tantas cosas por culpa del miedo.
No pierdas el tren, súbete!!
La vida no está hecha para esperar, está hecha para vivirla, arriésgate, y no te quedes con el ¿qué hubiese pasado?

Ya nos contarás como terminó tu cita ;)

Muchos besos wapa

Vanessa dijo...

Todas somos un poquitos cobardes, es el miedo a mar de mas, o no amar lo suficiente,a sufrir, a decepcionarnos, a que nos diogan que no....pero siempre pienso que la mejor manaera de ganarle al miedo, es arriesgar, auqnue sepamos que podemos perder, lo mejor es arriessgar, porque de eso saldra algo bueno, es increible la energia que se siente cuando uno se atreve, se arriesga, es como si fueramos otra persona con mucho mas poder, mucho mas valiente!!!!


Esta historia de amor me tiene atrapada!!!! asi que te leere siempre!!!!

EXITOS CON TU PRINCIPE DE OJOS AZULES, QUE LAS COSAS SALGAN COMO QUERES QUE SALGAN Y COMO DEBEN SALIR!!!

BESOTES

Anónimo dijo...

Dudar, tener miedo, incertidumbre... no es nada malo, es necesario, lo malo es quedarse en ellos y tú te pierdes en esos ojos azules así que... lo haces estupendamente.

me encanta esta historia, está llena de ilusión ^^

Un beso