De vuelta de todo. De vuelta de la vida. De vuelta a la rutina casi inevitablemente inevitable. De vuelta de ti, algo que pretendía evitar y ni siquiera sabía cómo. Mis planificaciones estratégicas se terminaron en el mismo instante en que algo empezó a morir en mi, creo, tú no? Lástima.
Supongo que la realidad golpea a cada segundo, aunque no quiera verlo. Llevas días “pasando por aquí”, según unos pocos, para verme, según yo para jugar a no sé qué todavía, según tú mismo me confesaste hoy con una sonrisa gigantesca, para verme. 1-0 a tu favor, no sé si quiero que siga el partido.
Viniste a buscarme, porque sabias que hoy, precisamente hoy, estaría allí, entre esas cuatro paredes que un día nos unieron y que hoy, precisamente hoy, no sé si quiero que nos sigan uniendo...si dejo de engañarme, quizá no quiera. Aunque a ese punto de desengaño todavía no llegué (creo).
Cuando salgo de ese lugar al que, probablemente la casualidad o el destino, me llevó, adentrándome en los recovecos de mi bolso, buscando no recuerdo el qué, noto una mano en mi cintura, un cuerpo cerca y una voz, la tuya: “ya no saludas...” Inconfundible, irremediable e incluso irrepetible, quizá. Sin girarme todavía noto como me estremezco, cada poro de mi piel tiembla, mis piernas empiezan un baile que creo que ni yo misma y mi increíble fuerza interior puede controlar, mi sonrisa se reaviva, quizá, no lo sé, mi voz intenta ser lo más cauta posible, sin callar todo, sin decir nada...definitivamente, sin aún controlar muy bien mis impulsos de abofetearte al primer encuentro o abrazarte sin más, me mantengo distante, pero ni fría ni calculadora, como creía que podría llegar a ser. Me queda mucho por aprender en el curso de cómo convertirse en mujer despechada con éxito.
Dos besos, un abrazo que devuelvo con incredulidad...ganas de todo, de nada...de hablar, de callar...de convertir ese abrazo en eterno o mandarte al diablo sin contemplaciones...podría hacerlo, lo sabes. Demasiadas contradicciones, corto el hilo de este cortocircuito: me dejo llevar, sin despegar los pies del suelo, esas lecciones creo que me sirvieron. Curioso, aprendí forzosamente gracias a ti. Y es que no hay mal que por bien no venga.
Te diste cuenta de que mis ganas de abrazarte no son las de aquella noche ni las de hace un tiempo, o al menos, eso intento aparentar. Parece que se me da bien, lo notas, pasamos de una distancia de 2 mm cuerpo a cuerpo a casi 30 cm, aunque yo hubiese preferido distancias más largas, por eso de que ojos que no ven...ya te vi. Tarde, me digo. Tonta me llamo. Tranquila, me repito, mientras me relatas que gracias al un íntegro sistema de información entre tus amigos y sus codazos sin más ni más y tú, has topado conmigo, que después de días de encuentros “fortuitos” con mis amigos, o venias a buscarme con más seriedad y empeño o parecía desaparecida en el Triángulo de las Bermudas. Allí debería irme de vacaciones, pienso.
Un “tenía ganas de verte”. Una sonrisa más que estudiada, aunque menos que la mía, a eso no me ganas, un “el verano te ha sentado bien”, un relato que ni siquiera me impactó lo más mínimo sobre tus idas y venidas, tus venturas y desventuras, tus planes futuros a corto, medio y largo plazo, en el que yo no sé donde encajo todavía ni siquiera si llegaría a encajar. Yo le llamo enigma, tú llámalo como quieras. Un año nos queda de encuentros por los pasillos, de comidas en la cafetería, de sonrisas de calendario, de miradas cómplices o no tan cómplices, de sonrisas absurdas, de risas con sentido, de sentimientos moribundos, de recuerdos pasados...y tú aún estás dispuesto a convertir el pasado en presente? No digas nada, sé que sí. Al menos hoy si, mañana quizá te hayas esfumado, bonita costumbre la tuya, gran interrogación la mía.
Pretendo huir, porque ese instante se me hace eterno. Apenas cinco minutos han pasado desde que tus manos rodearon mi cintura y en mi alma han pasado años. Me voy, notas que te hablo mientras me alejo. “te vas?” – “si, he quedado y llego tarde...nos vemos!” sonríes, en qué piensas? Me asusta conocerlo. Mierda, pienso. Cara de sorpresa por tu parte, preguntas que me niego a contestar porque ni lo mereces ni vienen al caso...acaso algo de esto viene al caso? Mi cabeza solo da vueltas, mareada anda; el corazón boca abajo, hace el pino, juega al equilibrismo en sus ratos libres. Ya ves, todo pasa factura, menos el tiempo, este tiempo, este tú, este yo...
Mientras recojo el lastre de seguridad aparente, el ancla que un día me ancló a tu puerto, la pizca de picardía que quizá hubiese necesitado, me marcho al fin. Un hasta luego marca mi despedida, sin más. Un “quedamos pronto” acompañado de un guiño de tus ojitos azules, la tuya. Una sonrisa de poca monta, acompañada de un “si...ya veremos” no convencido, sellan el encuentro poco menos que fortuito y planificado a su vez.
Me gustaría preguntarte de qué juego se trata ese al que juegas, porque...no sé si quiero jugar, ni siquiera sé si hoy fue un punto y seguido o una simple coma en estas líneas escritas por y para ti. Asimismo, desconozco el motivo de mi sonrisa que, a pesar de maldecirte con palabras poco agradecidas y agraciadas durante todo este tiempo y esta misma tarde, cree haberme devuelto el brillo en la mirada.
Y esta era una de esas razones por las que pensaba que este momento tardaría en llegar, el reencuentro, porque...cometí un error: pensé que el tiempo todo lo cura, que el tiempo, la distancia, es olvido. En eso también me equivoqué. Ya ves, de errores nacen los sabios.
Y ahora solo pienso en si esto es el inicio o el fin. Quiero pensar que es el fin, pero esto no ha hecho más que empezar...aún me tiemblan las piernas al recordar cada segundo.


6 comentarios:
Qué fácil parece hacer punto y aparte, y qué difícil es. Cuando parece que ya estás rehaciendo tu vida, le ves...y todo vuelve al principio.
Pero todo esto al final te hace más fuerte.
Saludos!
"Tenía ganas de verte"? Eso te dijo? xDDDDDD. Como dices, estimado amorcillo jartuno, tenía estudiada cada frase, cada sonrisa, cada gesto, halago... (aún no me puedo creer que actúe como si nada hubiera sucedido, a mí personalmente se me caería la cara de vergüenza...).
Sabes que no entiendo nada. Y también sabes que tú tampoco. xDDDD. Me refiero a su comportamiento de jugar a encontrarte e intentar coquetear tras meses de perderse pasando de todo... pseeee... si estuviera en tu lugar aplicaría la regla de 'aquí las cosas claras y el chocolate espeso', pero reconozco que a veces es difícil... sobre todo si intentas aplicarla a un ser llamado 'hombre' ¬¬ xDDDDDD.
Besazos!!
aghh qe dificil!
sin ver a la otra persona se hace muy facil pensar qe ya esta todo en el pasado, peor en el moemnto en que pasan estas cosas.. se revuelve el estomago!
ojala aclares todo, perdida
un beso
No sé Perdi, sólo espero que este chico no te haga más daño, que tenga las cosas claritas y que no intente jugar de nuevo contigo.
Ten cuidado ¿vale?
Besitos
os gustan las espirales.
parece que disfruteis.
corta eso.
y será uno de los grandes aciertos de tu vida.
aunque duela.
Un beso
Pues si es un comienzo puede ser muy bonito y nostálgico y si es un final, si es merecido, también puede ser muy "satisfactorio".
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