Sabes cuál es mi verdadero problema? Que creo haberme enamorado. No hubo coqueteo, no lo hubo. No me fue necesario. Surgió y punto.
Y ahora, después de algún tiempo sintiendo estas punzadas aquí adentro, donde los sentidos no llegan a ver, oír o decir, me doy cuenta de que las cosas no siempre ocurren cuando uno más lo desea. Así que cerré los ojos al verle, porque soñarle era lo suficientemente real como para no atender a más razones. Y le soñé, porque me pareció que era lo más correcto después de todo.
Soñé que mis ojos se iluminaban de nuevo, mi sonrisa ilusa había vuelto y mis intenciones con él eran algo más que puras. Supongo que fue ir demasiado lejos, pero de eso no me di cuenta hasta meses después, cuando descubrí, a golpe de tecla y de razón, que aquella persona que me dijo que idealizar es perfeccionar lo imperfecto, tenía razón. Así que dejé de idealizarlo, porque…qué me quedaba después de todo aquello? Poco o más bien nada, qué más da? Y es entonces cuando me di cuenta de que, por más que quisiera no encontraba las razones suficientes y de peso para dejar de hacerlo. No quería encontrarlas. Y es que darse de bruces con la realidad es duro, no te parece?
Y me di, me di, ya lo creo que me di! Porque me dio de lado varias veces para irse con otra, porque quiso decirme adiós y no tuvo las suficientes agallas como para, mirándome a los ojos, decirme “me voy”, sin más. No hubiera pedido explicación alguna. Mi única pretensión era estar junto a él, abrazarle y sentir su calor, porque de todos es bien sabido que es maravilloso cuando quiere, con quien decide. Así que durante meses me resigné al sufrimiento que me suponía sentarme en esta silla a esperar a que cambiase de parecer, a que volviera a sentir, a cogerme de la mano para suspirar juntos de nuevo, como antes.
Y es que cuando quiere vuelve y te abraza, sientes que lo necesitas, que los golpes con la realidad eran necesarios para crecer y que, después de todo, te sientan bien, te sienta bien.
Sonríes de nuevo, porque sabes que volverá, tarde o temprano lo hará, lo sabes. Así que los ojos recobran ese brillo que sólo un corazón hace relucir, y todo lo negro se torna blanco y todo, absolutamente todo, puede volver a tener el sentido que un día tuvo.
Y es que enamorarse así no debe ser bueno. Todo corazón, escasa razón…blanco, negro, gris…
Enamorada de él: del Amor. Fue un flechazo, lo siento, no pude ni quise evitarlo. ; )


3 comentarios:
El amor es una lapa, se te incrusta y te persigue, o al menos a mi, obligándote a vivir como le da la gana.
Que creido... aunque puede hacerlo...
Mi posición creo que es casi la contraria a la tuya (dentro de la adoración al amor, se podría ser contrario odíandole).
El amor es, simplemente, el sentido de la vida, así que cualquier cosa que se pueda decir nunca va a ser lo suficiente trascendente xP Pero nunca está de más ni una sola palabra...
Es un egoista engreido este amor xD
Conozco una canción que dice:
...y si tratas de ser justo, sólo es justo el corazón, los demás órganos tratarán de quitarle la razón...
La imagen que has puesto me encanta, me la bajé hace algún tiempo y la llevo en el móvil. Creo que significa algo así como un amor puro, sincero, alegre.
Besos
El amor es el centro de todo...nos da la vida y, en cierta manera, nos la dificulta.
Pero lo necesitamos, y él nos necesita a nosotr@s.
Saludos!
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