23 nov 2008

Arranqué la última página y borré de mi cabeza el texto




A veces simplemente te preguntas si todo lo que te ha pasado, las experiencias vividas, los momentos pasados y hoy presentes en tu memoria, han servido para algo.


Suelo preguntármelo a menudo, por las noches, cuando el día ha muerto y la luna brilla. Respuestas? Pocas, pero supongo que útiles, productivas. Sí, leíste bien querido lector, porque Perdida, además de pelearse con su vida y no tanto su vida con ella, piensa que la vida, a la vez, al mismo tiempo que te da calabazas un día, la jornada siguiente te tiene preparados limones. Y es que, la vida, que es sino un camino a elegir?
Si algo aprendí de estos días de abandono bloguero por reflexión (si, por reflexión generalizada, extendida a todos los ámbitos de la vida) es que, a veces, no basta con creer que podemos llevar algo adelante, hay que intentarlo, demostrarse que hay miles de experiencias que esperan sentadas en aquel banco de la plaza a ser vistas y sacadas a bailar, como en los viejos tiempos. Hay cosas que no cambian, ya ves.


Llevo pocos años a mi espalda, pero la mochila cargada hoy de emociones que vivir, sensaciones en las que pensar, sentimientos por descubrir y la cabeza, a su vez, repleta de eso que llaman “las mil y una cosas”. No miento al decir que el estrés me invade, dejó de pisarme los talones para cogerme de la mano y empeñarse en caminar junto a mí, aunque no a mi costa, indudablemente no lo permitiría (puedo permitirme el lujo de permitirlo o no? Supongo que estoy en mi derecho). Miento si hoy y aquí relato que respiro el mismo aire que entraba en mis pulmones hace no demasiado: no es cierto, mis pulmones se encuentran hoy repletos de ilusión por empezar esas “mil y una cosas”, mi cabeza alberga hoy todos esos recuerdos que un día pensé no serían más que retales pasados sin sentido alguno para tejer las redes del presente, mi corazón pidiendo un papel principal, aunque la vida le dio uno secundario hace no mucho. Volver a su apogeo habitual? Cuestión de días, de minutos, o incluso segundos.


El amor no invade, conquista el territorio. El miedo desaparece. Los sentimientos cambian. Se oyen a lo lejos gritos de alegría, de felicidad, a la par que de ilusión por volver a querer, quizá no tanto ni tan bien, pero volver a querer…y es que, aquí donde me ves, soy todo corazón, escasa razón. Las apariencias engañan, eh? Cómo engañan…me engañaron hasta a mí, fíjate.
El miedo desaparece, si. El miedo a verle, a cruzar un par de miradas y una sonrisa de cortesía, mientras el alma arde, los recuerdos pesan, el rencor invade todos y cada uno de mis sentidos. Aquello acabó. No tiemblo, el fuego se apagó y el humo dejó de existir. Señal, pues, de que está bien apagado. Quizá debería ser bombera en vez de administrativa o vendedora, no lo sé. Parece que se me da bien, tú qué dices?


Me doy cuenta de que, a veces, el rumbo de los acontecimientos me supera, y la realidad comienza a superar la ficción. Qué bien, me digo. Empiezo de cero, reseteo el alma, pulso el “pause” del corazón y sigo con el ON en la cabeza. Qué pasará a partir de ahora? No lo sé, pero tampoco me importa demasiado. Río de todo y por todo, y…sabes qué? Que quizá, reactivar el corazón para volver a amar, no sea tan difícil. Acepto el reto. Todo puede ser…o no?

4 comentarios:

Beatriz Fernández dijo...

Por supuesto. Nunca es tarde para empezar de nuevo. Pero teniendo en cuenta lo vivido. "El fuego se apagó y el humo dejó de existir", por fin, cuesta darse cuenta de que las heridas han cicatrizado, pero, una vez que lo hacen, sabes que estás preparada. Estás preparada para seguir viviendo tú, para ti, contigo, porque tú eres la que vales, no él.

Ánimo!

Anónimo dijo...

El miedo es productivo. Los miedos se vencen, nos enseñan a superarnos a nosotros mismos, a seguir, a no paralizarnos, a vivir esas mil y una cosas /y dos mil, y tres mil dos también.../ nos llena la vida de sentimientos que se encuentran, se abren heridas, se apagan (se extinguen?) fuegos... aire que no asfixia, oxigeno...

Tienes tanto que dar pequeña ;) que no creo que ni siquiera lo sepas!!!!!!

pero me alegra verte así.

Un beso

Oscar García dijo...

El estrés ha acabado por hacerse compañero de viaje de más de uno, así que ya solo queda acostumbrarse y seguir adelante, con él cogido de la mano, como dices... y volver a vivir, o seguir viviendo.
Saludos.

Anónimo dijo...

Al habla DM (mira mi último post). xDDDDD.

Y es que... cuando todo se caotiza... ya sabes lo que pasa. Bueno, siempre es buen momento para empezar de cero y dejar atrás los errores pasados. :) Perdi, ¿has pensado alguna vez en fundirte con el amor y no con alguien que pueda darte amor?, es decir, 'simplemente' ¿enamorarte del amor? Deja que te invada y experimenta su intensidad en tu interior. (dios, qué filosófico estoy hoy...). Dicen que el amor es un complemento pero yo creo que el complemento es la pareja; el amor siempre tienes que tenerlo para mimarte muchísimo, que el miedo y las inestabilidades que te provocan los tolais desaparezcan y poder llegar a ser feliz. :)

Besusssssss!!!