Rabio. Grito alto, pero no claro. Enfurezco. Sí, estoy enfurecida, a la par que sorprendida. Y tú lo sabes. Me conoces demasiado bien y te encanta. Yo lo odio. Eso también lo sabes y disfrutas, más, si cabe.
Lo odio, pero no consigo odiarte, por más que lo intento. Debe ser que, como dicen, soy demasiado buena o demasiado tonta, o demasiado yo. No lo sé y hoy, poco importa.
Hoy me di cuenta de que, si dicen que perdonar no es olvidar, yo ni perdoné ni supe olvidar. Quizá nunca quise, o quise pero no pude, aunque me duela, aunque me pese cual yunque en el alma. No lo sé.
Y es que si antes piensas que el destino dejó de hacer de las suyas, comienza a bailar delante de tus propios ojos una danza de la cual, sin saberlo, ya eres partícipe. Y siento que estoy en medio de una pista de baile, sola, con una única luz enfocándome y el destino, sentado, riendo. Dicen que quien ríe último ríe mejor. No lo sé, hace mucho que no río en último lugar, aunque ahora sienta que deba hacerlo o, cuanto menos, intentarlo.
Nunca pensé que, tras tanto tiempo, tuviera noticias tuyas, pero las tengo. Te encargas de joderme el corazón y lo haces muy bien. Sí, he dicho jo-der-me.
Suena esa melodía que un día, pensando en otra persona que no eras tú, puse en mi móvil. No conozco el número. Respondo. Ya ni me acordaba de cómo sonaba tu voz, pero eres tú. El silencio habla por sí solo. Sigo callada, tratando de asimilar qué está ocurriendo en mi, a veces, curiosa vida. No consigo averiguarlo, así que decido seguirte el juego sin caer demasiado bajo. Es tarde y lo sabes…sabes que me duele tener que reabrir el libro de mi vida y encontrar un millón de páginas dedicadas a ti. Te gusta. Y yo, mientras trato de mantenerme segura de mí misma, de mis sentimientos hacia ti, hoy quemados en aquel lugar y en aquel tiempo, sin querer ya estoy ardiendo, como cual cerilla apunto de consumirse…y es que, O, hay cosas para las que “Chica-dura” no terminó de ponerse la armadura. O quizá me la quité pensando que esas páginas de esta vida y tú, ardisteis a la par que aquel tiempo. Ilusa, me digo. Imbécil, te llamo.
Y tu simpatía rebosa por cada palabra que dices, tu alegría por escuchar mi voz, tus ganas de salir al mundo, a MI mundo a aventurarte, como de costumbre. Quieres verme y no entiendo por qué, aunque prefiero no pensarlo. Tarde. Te dije que sí sin la cabeza y con el corazón o con la memoria, tal vez, en la mano. La memoria…esa que fue la única que jamás me falla, para mi desgracia y tu fortuna, quizá. Simpático, como siempre que pretendías convencerme de algo y acababas consiguiéndolo. Atento, como en aquellas situaciones en las que era yo quien llevaba las riendas. Asustado e irónico, como aquel día en que, además de echarte de mi coche, comencé a echarte de mi vida. Pero eso, tú, ni lo sabías. Yo lo supe tarde, pero eso hoy poco importa.
Reflexiono segundos más tarde de terminar esta inoportuna conversación. Esta vez sí me sorprendiste. Me contrariaste. Me mataste.
Tengo cientos de motivos por los que no ir y, para ello, no es necesario remontarme mucho tiempo atrás. Me hiciste tanto daño que hoy, aunque sepa disimularlo bien, arde, junto a tu foto, mi mitad de alma.
Un motivo para ir, solo uno: aunque duela, necesito verte y hacerte entender que, aquel día, dejaste de existir. Necesito que me veas ahora. Necesito que sientas que has perdido y que aquí, si de ganadores va el partido, vamos dos mil a cero y siempre saldría ganando yo. Lo siento, sabes que no sé salir perdiendo. Tú, por lo visto tampoco. Te tocó.
No iré, aunque podría ser divertido, no lo haré. Necesito dar muerte a este pensamiento que hoy reabrió esa herida que sigue aquí, tratando de cicatrizar.
Y ahora dime, de verdad fui tan importante como para no olvidar o simplemente sigo siendo el hobbie que nunca dejé de ser? No me respondas. No es necesario.
Ah, los besos que me mandaste no los quiero, quédatelos para otra ocasión, para una de las tantas personas que pasaron por tus brazos. No es orgullo, ni venganza. Supongo que es dignidad.
Gracias por nada.
Sin afecto y una patada,
Perdida
PD: la canción…es cortesía de la casa.


6 comentarios:
A veces cuesta mandar a paseo a alguien, verdad? Sobretodo si aún sientes algo, por pequeñito pequeñito que sea ese algo.
Tú has conseguido afrontarlo! ^^
Sigo aquí, leyendote como siempre :)
pd: gracias por el comentario que me dejaste un día, me animó mucho :D
besitos linda xx
Acabas de echar el cerrojo a la puerte que un día cerraste, que no se vuelva a abrir. Porque tu vida sigue adelante si que necesites lo que hay al otro lado.
Y si me permites... OLE TUS HUEVOS!!
Besoooootes!!!!
Hace no mucho tiempo tuve que tomar la misma decisión...y, aunque en el momento me arrepentí y me dio miedo estar sola...puedo decirte que es la mejor decisión que pude tomar. Ahora me doy cuenta. Siempre he pensado que tenemos que hacernos valer más. No dejarnos llevar por mentirosos. Mentirosos que saben qué decir y qué hacer para sacarnos una sonrisa. ¿Y luego qué?
Nos merecemos lo mejor, y alguien conseguirá dárnoslo. Mientras, a paseo.
No podía sentirme más caracterizada...un beso!
a veces en la vida el corazon nos juega una mala pasada, enamorarse de kien no debe, a veces aprendemos a tiempo, otras veces somos ojas a merced del viento de los sentimientos, no es tan facil, no, t admiro y se valiente.
besitos y feliz navidad
Vaya yo.. no sé qué decir!.. Me acabas de dejar completamente muerta!.. Chapeaux Perdi!.. Cha-Peaux!! ^^
Ojalá todos fuésemos tan valientes como tú!.. Creo que tengo mucho que aprender de tí! Un besoo!
Un día dije también que no iría y no fuí y ya más no supe de él.
Besitos
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