28 dic 2009

Alicia y su estúpido País de las Maravillas...

Si tuviera que encontrar solo un sonido a medias, una palabra o, simplemente, un hecho por el cual me siento tan bien, tan llena, tan viva, posiblemente solo encontrase uno: tú.




Tú, que me miras y siento como voy muriendo. Muere el miedo. Muere el pasado, incluso el tuyo. Muere el “qué fue de aquello”, mueren mis ansias de salir corriendo, a refugiarme en cualquier hombro, cuando sabes que siento que está cerca. Muere “ella”, con todo lo que ello conlleva. Muere el pasado, que me acecha tan de cerca últimamente.


Me guiñas un ojo, sonríes…tienes una sonrisa preciosa y creo que ni siquiera lo sabes, pero es una de las razones por las que me gustas más, si cabe.

Vivo. Re-vivo cuando estás a unos metros y te acercas, cuando bromeas, cuando ríes, cuando tus nervios afloran…vivo cuando el alma me tiembla, porque estás ahí, tan cerca, que puedo sentir cómo respiras. Y tú no te das cuenta, pero tiemblo. Tiemblo en cada coincidencia, en cada tropiezo, en cada distancia corta de esos “casi”. Tiemblo ahora, al escribir todo esto que hasta a mí misma me sorprende hoy. Tiemblo porque digo un te quiero para mis adentros, en silencio, en mente y en alma, y jamás pensé que pudiera volver a pensar algo tan simple y, a la vez, tan complejo, tan cruel. Y es que a mí el amor me dolió tantas veces que quizá, con el tiempo, me haga inmune. No lo sé. Ni quiero saberlo. Hoy no.


Miro tu foto. Te acabo de ver. Acabo de darte un beso con los ojos y una caricia con mis pestañas, que tanto te gustan. Acabo de decirte te quiero sin mediar palabra. Tú lo sabes. Y te gusta casi tanto como me gustas tú a mí. Es demasiado. Demasiado tú. Demasiado yo. Y me gusta. Me gustas.


Ríes. Te encanta escuchar mis historias de niña cuerda y a veces, solo a veces, alocada. Sonríes. Sabes que me estás regalando mucho con ese simple gesto. Me miras. Muero, aunque mantenga todos los poros de mi piel expectantes a una distancia tan corta. Lo sabes. Te gusta. ¿Te gusto?


Sonríes. Manejas tan bien la técnica que ese pequeño gesto me parece uno de los más maravillosos de todos los que observo en ti. Porque te observo, como tú me observas a mí, con esa mirada clavada en cada curva, en cada centímetro. Me encanta y lo sabes. Te veo sin siquiera dirigir mis ojos hacia ti. Aún cuando, sin mirarte, te siento ahí, a unos metros, dedicando tu preciado tiempo en una observación minuciosa de mi persona, de mí. A veces me siento tan pequeña cuando me haces sentir tan grande…a veces me siento una simple infante aprendiendo a querer o, simplemente, a saber querer, no lo sé. Y es que, F, sé tantas cosas que me da la impresión de que, en esto del amor, posiblemente no sepa demasiado. Y es que, probablemente, atines al llamarme “la niña”. La niña solo aprende a quererte y…sabes? Se le da bien. Porque Alicia, en su estúpido País de las Maravillas, no tiene nada. Yo, en mi realidad, en mi estúpida realidad, te encontré y no pienso dejarte ir. Las maravillas se quedaron cortas, alguien tendría que re-inventarlas, pues.



Yo, mientras tanto, esperaré ese café, ese cigarrillo a mitad que traes cada día y fumas mientras caminamos hacia el coche y a ti, sin duda te espero a ti. Porque el tiempo, aquí y ahora…deja de importar.

5 comentarios:

olimpia dijo...

simplemente precioso, me as puesto la piel de gallina,aisss, cuanto me hace sentir todo eso,disfruta de cada momento,el amor tan grande a veces nos hace tan felices,tan dichosos,pero tambien duele...
te deeo lo mejor para el año proximo. besits

olimpia dijo...

por cierto he tenido k abrir este blog, en el otro ya no escribo yo,me lo han robado,k malo es el despecho,siento impotencia por estar a merced de alguien k juega a ser dios, no es justo pero existe la maldad.
y a pesar de sentirme violada en mi intimidad, no podra conmigo...
gracias por estar.besitos

Anónimo dijo...

Al leer tus escritos y ver cómo caes rendida ante la evidencia del incontrolable impulso de tus propios sentimientos siempre te imagino envuelta en una enorme pompa de jabón, frágil, efímera, luchando por sobrevivir en el medio contra todo aquello que puede hacer que esa burbuja explote y te haga sentirte completamente vulnerable a sentimientos y reacciones ajenas. Estimada Perdi, olvidas que esa fina película de agua y jabón no te hace más fuerte, o te protege, sino que te separa de una realidad perfectamente tangible si te propones salir de ella. No hagas que esa burbuja limite tu mundo, porque éste está ahí fuera y empieza por su sonrisa, ya lo sabes ;)

Anónimo dijo...

Amor......... nada mas importar......... ama tu Vida....como yo amo a M.....

Anónimo dijo...

Sonrie........