Creo que he hecho un pacto con Cupido. Si si, lees bien: Cu-pi-do, ese angelito, proveniente del país de Peter Pan, por lo que jamás creció, vestido con una sábana a modo taparrabos, con unas alas algo ridículas en la espalda y un arco de cuando los romanos colonizaron medio mundo; si, el mismo. O, cuanto menos, he llegado a una solución pacífica sobre nuestras idas y venidas. Ha prometido atinar con su arco, porque el pobre se nos hace mayor, como servidora, , y no da una.
Cupido atina puntería y todos contentos: F maravillosamente atento, Perdi feliz de la muerte, amigas de Perdi encantadas con el cotarro…y la película pinta con final feliz.
Y aquí servidora. 23 años, una vida a veces poco corriente, a veces grande, a veces demasiado pequeña. Y ahí, al lado, F, ese ser semi-perfecto que un día, sin saber muy bien cómo, apareció en mi surrealista vida y, con ella, en mi excéntrico diario personal, el cual supongo que ha mejorado considerablemente en calidad, como mi vida. No me arriesgaré a añadir un “como yo” porque, posiblemente, estaría mintiendo.
Con los años ganas experiencia, de ahí aquel dicho de que “más sabe el diablo por viejo que por diablo”, aunque nunca supe muy bien qué debemos hacer para ser diablo, pero sí más vieja, sin querer. Algo más sabia, no demasiado resabiada, un poco menos tonta, y algo más inteligente, bastante menos estratega y un poquito más impulsiva. Menos impaciente, aunque algo más feliz, a pesar de todo, de todos. Pero, sobre todo, si algo me ha dado los años, son las ganas de seguir adelante, que parece ser que nunca se agotan. Adelante conmigo misma, con él, con los estudios (que, recordemos, andan multiplicados por dos), con el estudio de mi cabeza, a veces fuera de mis hombros y, sin duda, adelante con el autocontrol para evitar situaciones violentas con especímenes que no vienen al caso y que una, por si cabía alguna duda, terminaría con una patada, si pudiese.
Sigo siendo aquella torpe empedernida de la que algún loco terminó enamorándose, sin conocer las consecuencias de tal acto de compasión. Sigo siendo la misma que se emborracha con dos tragos de sangría, porque uno es poco y tres sería demasiado. La que, tropezando con algún obstáculo que alguien puso a conciencia en su camino, cayó pero se levantó como si nada, bajándose la falda por si las moscas, y sonriendo, con un color de piel algo rojizo en esos momentos. Soy la que se equivoca saludando a algún desconocido y, al ver que nada ocurre por su parte, disimula como si con ella no fuese la cosa o, mejor aún, saludando a la persona que hay justo detrás del susodicho. Vamos, la que domina la técnica del disimulo.
Soy la que se sienta en las rodillas de Papa Noel y todavía cree en la ilusión, aunque la ilusa acabe siendo yo, porque la barba es de pega y, al estirársela, se caiga. La que pide felicidad a gritos, cuando, en realidad, no es ella quien te busca a ti, sino que debes aprender a encontrarla, como las setas, que debes elegir las que más te convengan. La que dicen que tiene una mirada bonita, aunque, de poder matar con ella, lo haría sin contemplaciones. La de las dietas, las caminatas o incluso los gimnasios, en épocas de extrema necesidad, aunque prefiero el chocolate, que dicen que endulza la vida. La de los silencios, porque valen más que las palabras que puedo llegar a escuchar. La de las vergüenzas, las timideces y las tonterías varias y muy variadas. La que, rompiendo con ello, actúa menos con la mente y más con el corazón, también denominado “la patata tonta”, que encima seguro q sufre arritmia, porque no se aclara a veces. Soy la de las nubes, porque de pequeñita vio Son Goku y le pareció que la nube amarilla esa era un medio de llegar al cielo bastante interesante, porque en la tierra solo ganaba palos. La valiente que dice “a mi eso jamás me pasaría!” y, por falta de una, se toma dos tazas. Y, a fin de cuentas, la positiva, porque para negativas ya están taaantas cosas!
Eso sí, hay algo que me encanta de mí: y es que, con todo ello, soy feliz, soy yo. A ti no te pasa? ;)
(Perdón, olvidé decir que el baile tampoco es algo que domine…tropecé con las rallas del suelo. Ya me levanto. Espero que desde ahí abajo no se haya visto demasiado… Ya estoy.)
Listos? Acción!!!


4 comentarios:
Aaaaacción! Me encanta oir (leer) estas líneas! Tu misma, en estado puro con el optimismo y la esperanza de la alegría por bandera! Nunca, nunca la arríes!
Besotes!
Probablemente me exceda al afirmar con rotundidad, puesto que son muchos los posts que acumula este blog. Pero me atrevo a decir que este post es el más bonito que he leído aquí.
Ah! La felicidad! Qué bien te comprendo... cuando eres feliz, una ingente cantidad de cosas a tu alrededor pierden parte o la totalidad de su importancia.
Un beso
Cuánta infinita suerte. Bueno, o lo que sea! Enhorabuena
A mi me pasa a veces, otras me intento esconder tras una felicidad aparente : )
Encantado de volver a leerte.
Un beso.
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