7 abr 2010

Adicción



Una sonrisa. Todo comienza con una simple y llana sonrisa. Miradas intermitentes, sublimes, con encanto propio. Mirada fija, delineando mi silueta. Yo la tuya ya la delineé antes, aunque supongo que, como muchas otras cosas, ni lo sabías. Tu mirada me sigue a todos lados. Tu sonrisa, las risas, el tacto…adoro el tacto de tu piel morena. El olfato…hueles estupendamente, a tu colonia favorita. Ahora es la mía. Mis bromas pícaras, las tuyas, que no quieren quedarse atrás. Un guiño de ojos de ayer se convierte en el desencadenante del de hoy, por el cual eres tú quien pierdes los papeles. Los papeles, que terminan por el suelo tirados, fruto de un ataque infantil de nervios. Esta vez no fui yo. Llevo las riendas de la situación por una vez en mi vida. Estoy madurando. Perfecto. Estás aquí, cerca, y ni siquiera salen a relucir mis nervios, aunque estén a flor de piel a cada segundo, minuto u hora del día. Tarde, los tuyos salieron a pasear hace ya un rato. Te miro, sonrío satisfecha. Te hago perder los papeles. Sigues recogiéndolos del suelo, mientras me miras, por enésima vez, y me sonríes nervioso. Eso me gusta. Creo que hemos cambiado los papeles y me gusta casi tanto como tú, aunque eso sería demasiado.

Adicta a ti. A todos y cada uno de los momentos. A ese guiño de ojos. A tu risa. A tus enfados ficticios. A todo aquello que te haga feliz. Adicta a la situación. El síndrome de abstinencia existe, digan lo que digan. Eres una droga de la que no puedo desengancharme. No quiero, seamos sinceros.

Me encanta tu sonrisa y la usas tan a menudo conmigo que creo que podría estar un millón de años anonadada mirándote, haciéndote reír, que dices que se me da bien. Ríes por todo. Yo le saco el lado bonito y cómico a las cosas. Supongo que eso se me da bien, dicen.

Dices que soy llamativa, atractiva e interesante. Si supieras lo interesante que me pareces tú a mí…te lo dejo caer, como tantos detalles en las más diversas situaciones. Me comporto como una persona adulta y estoy tranquila, al menos aparentemente. Intuyes que en realidad no lo estoy, pero, tras sonreírme nervioso, comprendo que tú tampoco creciste del todo.



Te gusta. Te gusto. Me encantas. Me engancho a esta droga y no quiero dejarla. No quiero. Me marcho segura de mí misma. El contorno de mis caderas siente como lo sigues con la mirada. Hay cosas que se sienten. Me giro. Te haces el despistado. No se te da bien. Esa es otra de las muchas cosas que me gustan de ti, que no sabes esconder nada. Te lanzo una sonrisa acompañada de un guiño de ojos. Sigo mi camino. Y tú sigues mirándome.


Esto, F, acaba de empezar…

4 comentarios:

Joyce dijo...

Suerte con ello :D

Un beso!

Waxiwi dijo...

Pero que chulo, no? Me encanta como lo describes...recuerdo que a mi también se me notaba todo, sera de ser un poco torpe en eso de los sentimientos, disfrútalo y saborea cada segundo esas sensaciones, que son geniales!

Besotes!

Penelope.. dijo...

Me encanta, sensillamente me encanta como escribes, como piensas, te vengo siguiendo desde hace algun tiempo, y me dado cuenta que este lugar tiene una esencia que encanta y enamora... en horabuena por ti por tu felicidad... y nunca dejes de escribir seria una lastima...

Anónimo dijo...

Holaa..!!

pss me encanta como escribis..!!
la verdad hace un mes descubri tu blgo(por casualidad) ii empese a leerlo del principio..
cada dia me tomo un tiempo para leer algo.. ii cada ves me gusta mas..!!
la verdad todabia no termine de leer todo,, pero ya lo terminare.!!

solo segui escribiemdo asi q es mui limdo y lleno de sentimiento..!! me encanta..!!

un beso!!

seguire leyendo!!