Libertad. Nunca pensé que me sonaría tan desesperadamente bien una simple palabra.
Y es que, cuando llevas un mes trabajando de sol a sol sin nubes de por medio, se te apaga hasta la mirada. La sonrisa no, porque, según dicen, es algo que luzco bastante bien, a pesar de las muchas o pocas vicisitudes que atravieso a lo largo de mi vida, de mi cómica vida.
No recuerdo lo cómodo que es mi sofá, ni siquiera lo que es comer tranquilamente, con más de 15 minutos, ni tampoco dormir ocho horas del tirón. Supongo que estaba mal acostumbrada: disponía de una vida normal y eso, en los tiempos que corren, era demasiado pedir. Me acabo de sentar a escribir y, la verdad, ni tan siquiera sé a ciencia cierta sobre qué solía escribir, cómo lo hacía o, si de verdad, debo creerme que tengo un ratito para hacerlo. Lo tengo, acabo de mirar mi agenda. Hasta mañana soy una mujer medianamente libre. Perfecto.
Vivo pluriempleada, de nuevo, únicamente un par de días o, a lo sumo, tres a la semana, y ésta, hasta el momento tiene siete. Aunque he pedido a quien tenga dicha potestad que lo aumente en uno más, por caridad. Me he comprado un reloj nuevo, para suplir la falta de tiempo. Marca dos horas más al día y eso, para una superviviente, es mucho. Me conformo con poco, ya ves, a pesar de las exigencias que me marco a mí misma en innumerables ocasiones. La vida es toda una contradicción constante, sin duda alguna.
Superé mis exámenes de septiembre con éxito, aunque las circunstancias, el tiempo, y el agotamiento fueran en contra. Me gusta ir a contracorriente, forma parte de mí. Me siento bien. Me siento, además de viva, extremadamente realizada conmigo misma, porque dicen que una vez al año no hace daño. Y es que, la modestia, como alguno dice, la olvidé en algún cajón que ahora no recuerdo.
Sigo tropezando con indeseables, con personajes, con intentos de persona y, sobretodo, con aquellas maravillosas rallas del suelo, las cuales, como sabéis, no olvido. Me he pintado en el suelo aquel juego tan gracioso que dibujábamos de pequeños en la plaza del pueblo. Aquel en el cual saltabas de cuadro en cuadro hasta llegar al final. Al menos, así, tropezaré y siempre estaré avanzando. Lo hago a menudo. Después de todo, ser torpe tiene su encanto!
Mis torpezas, mis tropiezos fortuitos, mis sonrisas fingidas tras las caídas, las vergüenzas, la picardía de poder decir que no me he hecho daño, que eso lo elegí yo o que, simplemente, pretendía hacerle reír, supongo que forma parte de la innumerable lista de defectos salvables y, aunque suene a poca modestia, encantadores, que F guarda en algún rincón, junto con la suya, llena de taras que paso por alto gustosamente.
He aprendido, después de todo, a trepar. Si si, a trepar he dicho, no pongáis esa cara de extrañeza…las torpes también trepamos. Y es que, aunque una sea de estatura modelo (que no de medidas modelo…), preciso de tacones para besar al moreno más deseado por mi persona (aunque no sea lo más apropiado para salvaguardar mi integridad física, cosa que tengo en cuenta. Caer desde allá arriba debe doler horrores). Pensaré en la posibilidad de comprar un taburete plegable y llevarlo conmigo a todos lados. Si, es lo mejor.
Y es que en un mes y medio, mientras pasa una hoja del calendario y ves pasearse a unos días ante ti, las cosas cambian de color, tornándose, a su vez, más interesantes, si cabe. Pasas de un nada a un todo, o de un poco a un mucho e, inexplicablemente, todo vuelve al punto óptimo, al punto de cocción, como diría mi madre. Mi madre también dice que la vida es una caja de bombones, pero ella, como la madre de Forest Gump, no tenían demasiada idea de cómo han evolucionado las cosas, de que las cajas de bombones no son solo una caja roja y que tampoco todos llevan chocolate agrio.
Estoy tan dulce que creo que la que va a acabar con cara de bombón de chocolate con panquemao voy a ser yo. Vale, la cara de tonta no me la puedo quitar de encima… La llevo conmigo a todos lados últimamente…que simple es esto del amor! Qué felicidad más rematadamente tonta!
Voy a apuntar en mi agenda la próxima actualización. Soy una mujer muy ocupada. De mayor creo que seré empresaria, así al menos justificaré el uso de una de ellas pareciendo incluso interesante. Si, me gusta la idea. Empiezo ya por sacar adelante la industria de mi propia vida, digna de evento cinematográfico y con final feliz, entre nubes, pajaritos y algodón de azúcar, apropiado para guardar estas curvas mías.
Camarero, por favor, una ración de “pies en el suelo”, no olvide tampoco “la cabeza en el aire”, me va a hacer falta. La felicidad no se la pido, el sentido del humor tampoco. Lo saco del bolso que siempre llevo conmigo.
Bienvenidos a mi vida.


4 comentarios:
Me alegro que estés de vuelta y que hayas pasado tus exámenes, que creo que es peor que el trabajo (aunque en tu caso, "de sol a sol", no sabría qué decir)
Aun así, lo mejor, es que te sientas feliz. Te sorprendería (o no) escuchar cuánta gente no se considera feliz, y eso que parece tan fácil... creo yo.
Besos!
Perd!
Dicen que la fe mueve montañas, yo creo que la gente más bien con una sonrisa y la felicidad consigue moverlas. No las olvides nunca en algun rincón, por algun bolso...por que sé que tu, con ellas las mueves!
Besos!
Muchas Felicidades por los exámenes! Me alegro mucho de que las cosas avancen y lo hagan con la mejor de las sonrisas.
Muuuchos besos!
Felicidades por aprobar tus examenes, lástima que yo no pueda decir lo mismo... me toca repetir curso :(
Bueno me alegro mucho por tí y de que todo te valla bien. Y me parece fenomenal que siempre estén contigo la felicidad y el sentido del humor, que no te falten nunca.
Un beso.
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