Querido niño grande:
Hace poco me preguntaron qué es de mi vida, cómo me va todo y, lo más importante para muchos, cómo vas tú, como nos va. Y que quieres que diga? Que el vestido de princesa me sienta genial, que el azul de cenicienta me favorece y que yo también encontré el par de aquel dichoso zapato de cristal que perdí junto a mi inocencia? No supe qué decir, como tantas otras veces. Qué novedad!
En un mes te pueden pasar mil cosas que hacen que tu vida cambie, ya ves. Ni las cosas eran tan fáciles como parecían en un principio ni, quizá, la vida me diese una tregua. Supongo que, entre otras tantas cosas que aprendí de bien pequeñita, aprendí a nadar a contracorriente. Y se me da bien. A pesar de la marea, a pesar de las olas, de las idas y venidas, a pesar de mi, de mis circunstancias, que no son pocas ni llevaderas. A pesar de todo, al fin y al cabo.
Tengo una vida que muchos calificarían de locos. Vivo pluriempleada, con menos de una hora para comer, entrando de día y saliendo de noche de entre focos, mesas, montones de papeles sin un sentido único y exclusivo, un ordenador viejo y malcarado y montones de cosas que jamás pensé que fuesen verdaderamente útiles. No tengo tiempo para mucho, ni siquiera para escribir en mi blog, el cual ni siquiera sé muy bien si alguien lo lee. Es uno de mis hobbies, aunque tú eso no lo sabes. Si lo supieras supongo que me habría desintegrado hace mucho. Me escondo tras un pseudónimo y parece ser que paso desapercibida, aunque mi entorno me pise los talones de vez en cuando. Dicen que deberías leer todo esto que escribo por y para ti, o aquello que simplemente escribo sobre mí. Dicen que es bonito. Me limito a escribir, sin pensar demasiado. Escribo con el corazón, supongo, y es algo que nunca se para, sobre todo si estás aquí, conmigo. Y es aquí donde vuelves a estar, o al menos lo intentas.
Me siento una mujer afortunada, aunque a veces piense en cómo me saca de mis casillas verte volver a tu infancia cuando menos lo necesito. No es que no madures, es que nunca fuiste un adulto, solo un niño grande, mi niño grande. Río contigo, aunque a veces también de ti. Te encanta presentarle tus credenciales a mi risa y ganarle la batalla a mis agobios y desesperaciones. La verdad es que, sin querer, me alegras los días. Verte me hace bien. A juzgar por tus sonrisas, tus palabras, tus medias tintas y tus miradas adivino que a ti tampoco te sienta del todo mal todo esto, así que supongo que le hemos ganado un punto más a la desilusión.
Me encanta verte reír y me encanta que pienses que no me cuesta tanto sacarte una sonrisa, cuando tú dibujas, solo con tu presencia, miles de ellas, todas juntitas, trazando unas líneas en el alma difíciles de borrar. Lo he intentado, lo juro, pero me resulta impensable el olvido, aunque muchas veces lo hubiera preferido. Hoy no, F.
Porque no cambio nada por todos y cada uno de mis sentimientos dedicados a ti, aún cuando sepa que, tras esta marea, no nos espera un buen puerto. Mi especialidad es nadar a contracorriente. Esta vez no iba a ser menos, cariño.
Dices que estás dispuesto a nadar y yo te advertí que no tengo salvavidas…todo o nada. O ganar o perder. Blanco o negro. Y te dejo pensar, como pienso yo cada segundo que la vida me da un respiro, aunque sea pequeñito.
Me siento bien. Lo cierto es que te miro y siento que no ha cambiado ni un solo sentimiento desde el primer día que te vi, te hablé, te miré y reconocí en ti a una persona maravillosa. Eso me hace sonreír. Me hace ser feliz. Ya ves, con poco me conformo.
Me encanta seguirte el juego, aunque a veces arriesgue a quemarme sin contemplaciones. Disfruto analizando tu mirada dibujando mi silueta desde la lejanía, aun cuando faltan bastantes metros para cruzarnos, para vernos, para saludarnos. Me desnudas con la mirada y yo te destapo con un pícaro guiño de ojos y una sonrisa, desde la lejanía. Qué sexy me siento, qué guapo estás. Qué morenazo estás hecho y yo qué palidez más clásica tengo. Somos como la noche y el día. Quizá en todo, en mucho. No me importa, te quiero igual. Quizá sea eso lo que más me guste, ni lo sé.
Llegará el día en que esto salga bien? Sueño con ese día…sueño incluso despierta. Y tú, qué sueñas?
Perdida


6 comentarios:
Yo te leo, en la distancia pero te leo. ;)
Estimada Perdida; ;)
Revoltosa como tú sola, te agita tanto el sentimiento como para que cualquier signo, por anecdótico que sea, tenga una trascendencia casi vital. Y eso es muy importante para alimentar esa ilusión que patentizas con cada frase, cada intención, cada silencio.
Sólo por hoy, fingiré no haber leído entre líneas y negaré haber sentido al máximo en tus silencios... ya lo sabes.
Siempre queda tiempo para las cosas importantes :P
Besos!
James
Desde hoy, te sigo ;) Me encanta tu blog.
Espero que te pases por el mio y que también te guste. Acabo de empezar y es pequeño todavía pero irá creciendo :)
Un beso.
A.Carrey
Soñar es bello y estoy bastante segura que él también sueña contigo y con ese día...
bss
Yo también te leo! Asi que no te sientas tan sola! Que por aqui somos bastantes!
Besotes! Ya estamos de vuelta!
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