1 ago 2008

No quiero príncipes, porque no hay princesa...

Llegas. Tal como llegas te vas, es algo que me enseñaste con el tiempo y que aprendí lento, como todo esto, lento...hace unos días esta lentitud me ilusionaba, me gustaba, me hacía incluso sentir bien. Hoy, querido O, me mata, porque la lentitud fue rapidez de golpe y de repente, siendo más golpe que repente. Lo sabes. Lo sé. Me jode, lo sabes. Sabes que me hieres y te da igual. Sabes que desparecer no me gusta, así que al recibir tu mensaje acudí allí, donde me dijiste, a esa hora, como tantas veces. Una amiga plantada. “cambio de planes”, le dije. Lo entendió, a buen entendedor pocas palabras bastan. Debe ser que tú eso no lo entendiste, debe ser...


Llego, no estás. Mis ojos no creen lo que mi mente piensa y tiene delante. El “necesito verte, tenemos que hablar”, seguido de un tono más que amistoso me sonó a “te necesito”. Lástima, quizá quisiste decir “necesito hacerte sentir tonta” (una vez más). Te mando un mensaje, llevo allí un ratito considerable, sabes que esperé demasiado, llevo meses esperándote, aunque no en el mismo sitio, ni en esta realidad y no sé siquiera si piensas aparecer. No puedo creer que seas tú el que llegue tarde, siempre soy yo. “donde estás...? tengo mil cosas más importantes que hacer que estar aquí esperándote”. PI PIII “tiene un nuevo mensaje”. Leo. A este sí contestaste rápido, hay que ver la capacidad que tienes para escribir...y yo sin comprobarlo hasta ahora...cosas que pasan, que te pasan. “yo? Donde estoy? Estoy en casa...te he avisado antes...muxos besos”. No me avisaste, tus besos no los quiero. Rabio, si, rabio. Necesito tenerte delante, porque acabas de despertar mis instintos más violentos. Quiero darte dos hostias, si, aunque suene mal, he dicho dos hostias. Con los segundos esta necesidad se torna quasi fisiológica. Plantada cual plantita en una maceta, y si, eché raíces...”quien te crees que soy, pedazo de capullo?!”, pienso...creo que pensé en voz alta, no me importa, ojalá me estuvieras escuchando...algún día te lo diré, te diré quien soy, de que voy y, con indulgencia y sin temor, quien eres tú.


Tú mismo dijiste tenerme miedo...que poco conoces mis palabras, clavadas en ti cual estacas...que poco me conoces, tú, que alardeas de saber qué pienso...tú, que temías mis miradas, o mis contestaciones, mi ironía o mis directas al alma...no sabes nada, absolutamente nada. Solo sabes hacerme daño...de cada dos momentos, una sonrisa, tres llantos. No me compensa. Adiós.


Subo al coche tal como bajé, visto mis gafas de sol, tan útiles en estos casos. Lloro, si lloro, qué pasa?! La chica dura de la que te encaprichaste aquel día, también llora!


Enciendo la radio, quizá para sentirme un poco más acompañada entre mi soledad y mi ira. Suena nuestra canción. Mierda, me digo. Estúpida, me llamo. Capullo, te insulto.

Apago la radio, tan oportuna que en ese momento creo que la tiraría por la ventanilla como una colilla que me consume. Yo sola y mi silencio, mis sollozos y una lágrima corriendo por mis mejillas, esas que levantaban el ánimo al verte, o incluso antes.


1 hora. 2...estúpida de mí, sigo esperando una razón válida para defenderte, para no creer que esto ha pasado (o no ha pasado). Enciendo el móvil de nuevo. Lo apagué después de tu maravilloso mensaje, ese que despertó mi ira. No hay nada nuevo en él. La ira me consume, me quema, la sangre me hierve en las venas, cual líquido inflamable altamente peligroso, no tienes ni idea...cómo me haces esto? Cobarde, pienso...no te dignas siquiera a darme una explicación, a mentirme, a decirme que ha sido un malentendido o que te dormiste, o que no lo recordaste...confías en mi ilusión, confías en que mi dureza me abandone, como todo este tiempo....que equivocado estás, que poco me conoces, cariño...



”Gracias”, pienso más tarde. Si, gracias por recordarme que tanta ñoñería no me sienta bien. Gracias por hacerme más fuerte, si cabe. Gracias por todo y por nada. Gracias por ser como eres, por huir siempre, por dejarme esperando cual imbécil. Gracias por el usar y tirar. Gracias, porque con todo ello, hoy soy como soy, y hoy, soy más yo, menos tú, nada nosotros...



Se fini?




Las palabras sobran...lloro, solo lloro. Después de mi tempestad no viene la calma, se avecina tormenta con nubes negras. Chaparrón en mis ojos. Estacas en el alma. Dardos para ti si los tuviese, acompañados de una diana. Explicaciones lógicas? Siento que no las creeré. Tarde, me digo. Me canso, lo sabes, no te importa. No te importa, ja! Como si todo esto te importase lo más mínimo...demuéstrame que te importo, aunque te anuncio: no soy fácil, esta vez menos. No me tienes, si es que alguna vez me conservaste. No tientes la suerte, porque si la suerte lleva mi nombre difícil es que la acaricies. Ruega, si, he dicho ruega, porque esta tonta es algo más que una chica dura con armadura de papel...y, por favor, cuando vuelvas, si alguna vez vuelves, no me cuentes cuentos, sabes que la ficción en mi realidad no es santo de mi devoción.







Agobiada. Asfixiada. Por ti, por mi, por esto, por aquello. Porque todos los vientos parecen asfixiar por el mismo lado. Porque siento que no puedo con mi alma, que la llevo a cuestas, arrastro mi peso al andar, el peso de la tristeza. Arrastro las sonrisas perdidas, el tiempo que dejé olvidado, el reloj que marcaba los segundos por verte, por besarte, por tenerte; mis ojos, en medio de una lucha con mis lágrimas, enrojecidos como resultado de esa batalla, los momentos, guardados en mi memoria, borrados de la tuya...el momento, ¿nuestro? Momento...enciendo el ON en el despertador de mi vida, ya basta, ya vale. Que alguien me saque de aquí, que todos dejen de quitarme el aire...me falta, me falta...


Qué necesito? Esfumarme, aunque no estaba en mis planes, aprendí de ti...


No quiero príncipes, porque no hay princesa. No quiero tenerte para huir, porque mi vida te pidió un adiós. No quiero respirar amor, porque se fue de mi atmósfera. No quiero nada, nadie, algo, todo. Llámame estúpida, borde, lo soy. Si, es cierto. No estoy en mi época más espléndida, quizá la menos indicada. Me cierro en banda, lo siento. No quiero amores imposibles, tampoco posibles. El muro anti-dolor era de quita y pon, como yo para ti, ya ves...cada uno tiene sus defectos...



Pum! Bajo la barrera, te quedaste fuera. Pero tranquilo, no estás solo, el resto de innombrables que se cruzaron en mi camino te acompañan. Aquellos que tratan de entrar en mi castillo, subir a la torre y encontrar una princesita débil, con ganas de amor, te saludan con alegría. Pobrecitos, aún tienen esperanza...










"pobre mariposa loca se ha partido el ala al volar... Y a mi que! (...) si me sobran cojones
para ir por la calle rompiendo la noche y sin ti. (...) Me largo gritando que espero que te vaya bien."






Bajo el telón. Fin de esta función.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Podria hacer como tu y decir que ha sido un cobarde, ayudarte a enumerar las razones por las que no quieres ni que se vuelva a pasar por tu cabeza, pero tanto tu como yo sabemos que tu en el fondo no quieres hacer eso, sino escuchar esa explicación que todo tendrá.

Anónimo dijo...

Estoy con Rocío... En el fondo no somos tan distintas cuando nos enamoramos. Nos cabreamos, mucho, acabamos llorando, sintiéndonos fatal... Y sí, después nos creemos las explicaciones, a pies juntillas, y todo vuelve a empezar. Hasta que un día, en una situación exactamente igual a muchas de antes, decidimos que "hasta aquí".

Un beso, y mucho ánimo

Anónimo dijo...

¿¿¿Esperar explicaciones??? ¿¿más?? Sinceramente creo que haces bien.

Sé que estás enamorada y aunque escribas que no quieres saber nada más de él, en fondo de tu corazón esperas que llegue un mensaje dando una explicación. Y yo te pregunto: ¿te mereces esto?

Sólo tú tienes la respuesta

¡¡¡¡Basta ya de príncipes que se convierten en sapo!!! ¿no?

Muchos besitos perdida!!!!

krikri dijo...

Muchas veces me pregunto porque es tan dificil esto del amor.... sé que aunq en tu corazón haya odio y rencor... es bien cierto eso que dicen de "del odio al amor solo hay un paso" solo cuando te sea completamente indeferente lo q haga o diga O, sin que te cause rabia o alegria, podrás decir que todo terminó... hasta entonces... creo q por desgracia seguirás con subidas y bajadas hasta q se estabilice de alguna forma.

Dentro de ti no cesas de mirar el correo o el movil esperando q te de una explicacion que pueda apartar de ti todo lo malo.... no podemos luchar contra eso...

Muchos besitos Perdida!!!