Reflexiva. Esa es la palabra. Extraños los sentimientos. Más lo son los momentos. Todos y cada uno de esos instantes que pararía en uno solo. Ojalá pudiese congelar el tiempo tanto como el alma!, pienso en un momento dado.
Y es que mientras el presente se abre paso entre los retales del pasado, siempre hay algo que te recuerda a todos y cada uno de esos trocitos de vida que un día creíste tener entre tus manos…y se escaparon entre tus dedos.
Hoy grito a los cuatro vientos que las ganas de vivir, con todo lo que ello conlleva, me desbordan el alma. Grito que supongo que la felicidad se acordó de mí, como el que vuelve a casa una vez al año para dejarse ver, y volvió a presentarse, porque creí haber olvidado aquello en un momento dado. Puedo decir que todo va bien, como dice aquella canción. Confieso ante un espejo todos los errores con sus consecuencias. Y no me arrepiento. Hoy no. De ninguno de ellos. Porque, como aquellas sabias palabras de una madre, sin darte de bruces posiblemente no aprendas igual ni mejor de aquello.
Hace no mucho vi una película en la que se relataba lo estupendo del amor. Esos momentos felices, esas miradas cómplices, esos juegos que solo tú y yo entendíamos, ese brillo en los ojos cuando hablábamos, ese sinvivir por verte, esa sonrisa que me regalabas cada día, tantas veces falsa…Y viendo aquello recordé esto otro. Te recordé, O. Muy a mi pesar y en contra de mi propio yo, lo hice. Sin darme cuenta, sin nada más…vi en aquellos dos personajes a nosotros mismos…qué tontería. Sonreí nostálgica de la situación, creí que en ese momento te echaba de menos, a pesar de todo, a pesar de mí, de ti, del daño…
Después de aquello y tras haber pasado meses sin verte, sin detectarte a kilómetros a la redonda, la vida me retó. Allí estabas, en aquel mismo pasillo en el que tantas veces me miraste y me sonreíste. Y sentí que no me alegré de verte. Recordé aquella película y dejé de echar de menos aquello…contigo. Recordé aquel beso y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Pasó por mi mente todo aquello. Todo. Desde el primer “hola” hasta un no dicho “adiós” y sonreí a la ironía de la vida. Te saludé. Una corta conversación marcó distancias sin apenas darnos cuenta. Fue entonces cuando me di cuenta de que es sin ti como soy feliz, no contigo. Me di cuenta de que esto era una prueba más de esta vida caprichosa contra mi ego, contra mí, a favor de mi dignidad o de mi ideal de príncipe azul. Y fue cuando salvamos distancias ambos, dijimos aquello de “me alegró verte” y marcamos aquella línea imaginaria entre mi camino y el tuyo. Ya de espaldas uno al otro, cada uno en una dirección de ese pasillo, reí para mis adentros. Le gané a la ironía, otra vez. Tú también reías, estoy segura. Y es que yo aprendí tanto…y tú dejaste de aprender de golpe. Y río porque todo esto, una vez más, me hace gracia…porque no siento nada. Porque, simplemente, no siento nada, O. Y no sabes cuán satisfecha me siento con mi corazón!
Y es que, como bien dicen, hay más peces en el mar. En ese mismo mar en el que tú ahogaste a tu yo más azul, encontré alguien que podría asemejarse a un príncipe. No es nadie. No somos nada. Pero…sabes? La mirada me brilla, las piernas me tiemblan y el alma pretende salirse, mediante el corazón, por el pecho. Si supieras lo bien que me sentó verte sin sentirte! Y es que, como bien te dije un día, todo puede darse la vuelta…y ahora eres tú el que me llama guapa, el que trata de tomar un café y el que dejó de reír abiertamente, porque esta vez, la vida, se ríe de ti. De mí ya se aburrió.


6 comentarios:
Bien dicho!! Y es que...quien ríe último, ríe mejor!!
Saludos!!
Gracias por darte un paseo!
Últimamente no sé que decirte (y algunas veces no he podido leerte, ya que sueles actualizar en domingo xD).
ültimante creo que el mar está bastante deforestado... peero las búsquedas no acaban nunca, no hay que rendirse...
Parece un bucle en el que ya se sabe que es lo que va a pasar
Definitivamente no podía ser de otro modo.
Definitivamente O. Perdió. Y Perdida Ganó.
porque a veces nos empeñamos (y yo también eh?) en construir castillos de Naipes... y cuando se caen nos da tristeza... hasta que vemos que nunca será buena idea jugar con los Naipes a construir castillos. Esos no. Mejor otra cosa. ;)
Me alegro infinito :D
Un beso!
Los fantasmas del pasado regresan en el momento más inesperado, pero solo son eso...fantasmas...sombras con una consistencia transparente...perdidos en la penumbra. No son nada, no desaparecen por completo y vagan detrás de nosotros, pero ya son reales, ya no están vivos en nuestros corazones.
Me encanta la sensación que describes, es como sentir que ganaste la guerra tras varias batallas.
enhorabuena, ahora disfruta de tu nueva luz.
Muaaaaaaaaaaaa
La vida... una prueba constante. Si he de decirte la verdad, me he sorprendido cuando he leído que te sientes satisfecha de que tu corazón ya no sienta nada por O. Sentir tiene que sentir... aunque sea INDIFERENCIA!!! ;)
Perdi, la vida no podrá contigo, recuérdalo siempre... (HH).
Besazos!!!
Me ha encantado tu post, me ha recordado a una parte de mi pasada. Muchas gracias por pasar por mi blog!
Besos
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