2 feb 2009

Sensaciones



Una ojeada al lugar. Estás ahí, puedo sentirte, aunque ni siquiera mirase donde te encuentras. Siento que mirarte es como, por un instante, desaparecer del mundo. Me gusta, lo sabes. Me gustas, debe ser eso.

Entablando una conversación tan banal para aquellos que no entienden de qué color pintar sus vidas, hablamos de sensaciones. Sobre aquello que nos causa sorpresa o alegría. Me gustaría contarte, relatarte uno a uno, todos los momentos que me causan sensación. En ellos estás tú, aunque ni lo imagines. Disimulo bien, dicen. Demasiado bien, digo.

Me gustaría decirte que la alegría corre por mis venas, que la ilusión volvió a mi vida y que, con rodillo en mano, pinté las paredes de este salón en el que jugamos a conocernos, de color rosa. Siento que no te conozco. Posiblemente tú sientas lo mismo. Y debe ser cierto, porque no hablamos demasiado con palabras, más con gestos, con miradas.

Si te contase lo cursi que le puede llegar a parecer al mundo entero todo esto ni me creerías. Y lo es, que es lo peor. Lo peor es que esta vez, y sin que sirva de precedente, debo darle la razón a ese mundo que nos rodea y que nos observa detenidamente por un agujerito: el del destino, que se rasgó hace no mucho para dejarme ver la luz.

Hay tantas cosas que me parecen obvias...Pueden llegar a parecer fáciles. Quizá lo sean y sea yo la compleja en todo esto. Y es que soy una niña con ropajes de adulto..."la niña", me llamas a veces. Y cuánta razón tienes!

Y es que tenerte cerca es perder tantos años de un soplido...ganar tanta inocencia por momentos que a veces dejo de conocerme, dejo de ser yo para empezar a saber quien eres tú, que me haces perder la poca razón que me queda tras verte al otro lado de ese pasillo que se nos hace eterno.

Tiemblo. Sí, tienes razón, tengo miedo a muchas más cosas de las que quisiera. Curioso, tengo miedo a equivocarme. Aunque sé que precisamente por equivocarme aprendí que hay más peces en el mar; en el mismo mar en el que te encontré.



Y es que cuando me denominé Perdida tenía tanta razón de ser mi nombre...me hallo perdida en esta historia de la que espero trazar un final, aunque ni siquiera sé si tengo la portada hecha de este cuento. Quizá algún día, entre risas, terminemos por retarnos, por vernos más a menudo fuera de allí y, de una manera u otra, empezar a dejar brotar la ilusión en toda su esencia.


Hasta entonces trazaré todos y cada uno de los caminos que me lleven hasta a tí, porque en uno de ellos, nos encontramos. Estoy segura. Y tú también lo estás. Quizá es que tú también, para mí, seas "el niño", no crees?




"...puede ser que me equivoque otra vez...pero la vida me dice que me toca mí eso de sentirme bien!!"

5 comentarios:

Beatriz Fernández dijo...

Precioso, como siempre!! Qué bueno es eso de trazar caminos que sabes que te llevan a un buen lugar...en buena compañía.

Besos!!

Engel dijo...

Espero que tu camino te lleve con "el niño", porque leerte me hace pensar que te puedes volver a ilusionar y asentir. A sonreír.
Disfruta y que tu camino siga recto, directo a su destino.

besotes

Yo dijo...

Hace mucho tiempo que no tengo ese tipo de sensaciones (sinceramente, creo que, con el tiempo, uno se llega a quemar de esas cosas - ni que tuviera 80 años... ¬¬ xDDDDD) pero te diría que lo vivas con la ilusión que se merece!!!

Un abrazo!!!

krikri dijo...

di q si perdi, apuesta que en alguna está la mano ganadora... Esta puede ser la vez. Y sino... disfruta de todos esos sentimientos q te abordan q so maravillosos.

Un besitoo

nina dijo...

Vuelve la ilusión, siempre vuelve, aunque a veces el mundo nos parezca negro. Y me encanta ver cómo ha vuelto a ti, y cómo te vas encontrando poquito a poco.

Un besito