9 may 2009

3...2...1...que comience la función!


Hoy, después de todo aquello, después de un año de aquello la memoria deja de fallarme como lo hiciste tú en aquellos tiempos. Lástima. Lástima que no tenga ganas de entrar en tu juego, otra vez. Lástima que seas tú, precisamente el que vuelva a querer probar aquello que no quisiste permitirte el lujo de querer. Lástima, O, lástima.

Y es que hoy no caben más palabras en mi mente ni más sentimientos en mi alma ni menos razón, ni siquiera más corazón…para ti.

Porque hoy, tras un año exacto, vuelves como cual oveja que se perdió del rebaño por querer divisar nuevos mundos por solitario. Solitario, curiosa palabra. Aunque me gusta más “solo”, como cuando, después de mirar un buen día a mi lado resultaste no estar, como cuando te fuiste a conocer nuevos mundos (o mundeces), como cuando recordé una y mil veces que decías quererme, prometías un mundo en el que, yo, sin siquiera saberlo, no estaba presente, como cuando te quise con todas mis fuerzas y mis fuerzas se perdieron en la inmensidad del paraíso que pinté para ti…y para mí. Como cuando las tuyas…ni siquiera estaban.

Mi sangre entra en estado de ebullición mientras corre por todas las venas que recorren mi cuerpo. Hoy arde. Porque estás en el lugar donde crees que me encontrarás, porque esperas reencuentros inesperados que no llegarán, porque sueñas con volver a mirarme y que mi mundo, hoy con los pies en la tierra, vuele sin alas. Porque me miras y piensas que me derrito con mirar esos ojos azules que un día pensé que miraban en la misma dirección que los míos. Tan bonitos…tan vacíos. Porque sonríes, me buscas, no me encuentras, preguntas, hablas, bromeas conmigo, piropeas y, finalmente…caerás. Caerás, como caí yo, porque…tengo la baraja en una mano y sé las cartas que debo barajar y, finalmente, jugar. Riesgo o nada. Yo juego, tú pierdes. No es tu juego en el que quiero entrar, pero tú ya entraste en el mío. Acabo de empezar y ni siquiera lo sabes. Jugamos a lo mismo, las mismas reglas, solo que tú las dejaste aquel día para jugar con el corazón, para sentir, y yo, querido O, ahora no siento nada. Hoy puedo gritar a los cinco vientos, porque cuatro parecen ser pocos, que no me importa nada, que no eres nada, más que restos de dolor que arranco a diario de mi alma, a jirones, como puedo, como quiero.


Hoy me siento con fuerzas para gritar alto y claro el verbo amar en pasado, porque tu presente no me sirve. Desengáñate. Si no lo haces lo haré yo y sabes que jugar se me da bien. Aprendí de ti, no sabes cuánto ni en qué grado…tranquilo, el tiempo…pone a cada uno en su lugar…salvo a ti, que no se atreve demasiado. Quién necesita al tiempo? Eso…también lo aprendí de ti.





Estoy lista. Que comience la función!!!




5 comentarios:

Beatriz Fernández dijo...

Pues sí, el tiempo pone a cada uno en su lugar...al fin y al cabo, de los tropezones aprendes a levantarte...yo también aprendí :-)

Lo difícil es no volver a caer...porque esos ojos azules de los que hablas, si alguna vez lograron embrujarte, es fácil que sepan volver a hacerlo...pero tú tienes que aprender a no caer. Siempre he dicho que debemos hacernos valer más...

Saludos!!

ezne dijo...

uhmmm... los juegos, cuando hay ( hubieron) sentimientos son muy peligrosos.... ¿estás segura de apostar? ¿te merece la pena???? Si es así, adelante ;)

Un beso

Dinámico dijo...

Oh Diossssssssssssssssssssssss!!!!! (no, no es un orgasmo aunque lo parezca) Es que cuando he leido este post me ha venido a la mente esta frase: "YA NO ME CREO TUS FINES DE SEMANAAAAA, YA NO ME CREO TU VERDAAAADDDDDDD!!!!..." Que es lo que se merece semejante elemento... SOLAMENTE ME DESEO NO VOLVER A VERTEEEEEEEE... (8). Perdi, larga a ese tío y céntrate en nuevos horizontes, que quiero verte cantando todo el día la última cañera de Kelly Clarkson: "My life would suck without you" gritando a los 4 vientos (y más) como una loca que quieres a quien tú y yo sabemos :)

ELRAYAn dijo...

si quieres que no sea nada, simplemente, evita que esté.

los juegos que crees dominar acabarán por dominarte. Cuidado.

No estar en tu vida, no querer, significa precisamente eso: no querer.

Aún así, precioso post.

Guapa!

Joyce dijo...

Qué bien se te ve :D

Las personas que tanto juegan al "ahora estoy, ahora no, y luego vuelvo, y me vuelvo a ir..." acaban resultando dañinas.
Es como aquello del perro del hortelano...