Cuanto más compleja se me vuelve la vida, cuanto más me ahoga y me tensa la soga, llamada “tiempo”, soy un poco más feliz. Ya ves, qué tontería.
Yo, que siempre odié mi profesión. Sí, yo, la que sería profesora, aun sin tener la paciencia suficiente para soportar a 30 criaturas (o que ellas me soportaran a mí, tarea más compleja, si cabe). Sí sí, yo, la que dijo “de esta agua no beberé” y bebió una no, dos tazas, y porque no habían más. Estaba dispuesta a asaltar la alacena. Sí yo, la que pensaba que hasta los treinta no conseguiría alguno de los objetivos marcados en la vida, en cualquier vida. Sí, esa era yo: la del mundo de Yupi. Y Yupi se acabó encontrando a sí mismo.
Supongo que soy una de esas Barbies improvisadas que se dedican a la atención al público, aunque con el trasero algo más grande, y alguna curvita insignificante de más. No soy rubia, tampoco uso una 38, pero dicen que tengo mi encanto. Mi trabajo me gusta, a pesar de todo. A pesar de tener que morderme la lengua cuando escupiría veneno, como las serpientes. Y no me enveneno. No, no lo hago.
Estudié una titulación desconocida para la mayoría de mortales y de ello no se desprende, en absoluto, una relación directa con niños de cualquier edad (salvo que sean “niños grandes”, como alguno que otro). Así que supongo que, además de no tener que mediar entre guerras de bolas de papel, tampoco me clavaré ninguna chincheta al sentarme en mi silla, en mi futuro puesto de trabajo, aunque quizá ello no me vendría del todo mal: madrugar y yo no somos amigos.
Y aquí estoy, 23 años, prácticamente titulada en aquello que nadie conoce, estudiando algo más conocido, proyecto de Barbie a tiempo parcial, becaria en el otro tiempo parcial y superviviente. Superviviente de mi propia vida.
Quizá la tarea más difícil no sea controlar todo esto, puesto que, si de algo está dotada mi cabeza es de organización. De lo contrario creo que la locura me hubiese alcanzado hace bastante tiempo. Me atrevería a decir que mi mayor dificultad nace de mi propio ego, el cual, conforme pasa el tiempo, va creciendo poco a poco, aunque nunca es suficiente.
Como decía en el último post, el pasado siempre quiere convertirse en presente o pretender que lo soñemos en un futuro. Y eso, para mí, es impensable hoy, aunque ayer me pareciese una opción a tener en cuenta y mañana me siga pareciendo un vago recuerdo de un error que me hizo aprender. O le llama ego, aunque a mí me gusta llamarlo amor propio. Aunque, ego tampoco está tan mal…lo consultaré con la almohada, que es la única que me espera esta noche, entre sábanas y apuntes.
Apuntes, esos grandes amigos cuando lo único que pretendes es llevar una vida alejada de la realidad, de la sociedad y, a veces, hasta de ti…si, de ti, aunque no de todos.
Como a F ya le conocemos no me veo en la necesidad de tener que hacer presentaciones, así que iré al grano, donde, por si no os habíais dado cuenta, normalmente no voy.
20 días, mensajes, vacaciones, apuntes, sentimientos, apuntes, “enhorabuena!”, exámenes, ”ya queda menos”, apuntes, estrés, tu risa, un cigarro a medias, alegrías, tus miradas, tristezas, mi diario, sonrisas y también lágrimas.
Me quedo con las sonrisas, con las miradas, con él, a pesar de todo, hasta de mí misma y de mis circunstancias. Me quedo con mi diario también, al que tengo tanto que contarle que me he comprado un pack de diez BICs, a ver si así, junto con su tinta, me hago yo también inmortal. Inmortalizo los momentos, mis pensamientos, las situaciones, los problemas y también las soluciones. No me va mal. Creo que, de una vez por todas, puedo gritar no muy alto pero sí claro que el sol ha salido en mi vida. Enamorada de la vida, aunque a veces duela, como diría F. La niña se ha enamorado de la vida, porque la vida tiene un condimento especial, que la endulza, la afruta, la hace apetecible, la hace interesante…él.
Así que supongo que esto de estar estresada no está tan mal, después de todo. Incluso de todos.
Voy a fumarme un cigarro, aunque sorprenda. Necesito sentir que me lío la vida en papel de fumar…




4 comentarios:
Cinefílicamente, esto tiene título de película. Se llama "¡Qué bello es vivir!" :D
Besos Perdida
Pues que nunca acabe ese amor! Disfruta!
Me atrevería a decir que mi mayor dificultad nace de mi propio ego, el cual, conforme pasa el tiempo, va creciendo poco a poco, aunque nunca es suficiente..
Como me duele leer esto. En parte porque me siento identificada, y en parte por lo cierto que es. Sigue enamorada de la vida Perdi, es lo mejor que se puede hacer! :)
Muaaas!
Hace casi una eternidad que no escribes...
Menos mal que sabemos que estás viva porque apareces de vez en cuando
Besos
P.D: Te escribí un e-mail
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