5 oct 2009

Diario de una joven algo maniática VII

Si mi estado se definiera como un cúmulo de reacciones, sentimientos o contradicciones, posiblemente sería difícil de describir. Y lo es, a día de hoy. Y no porque de tristeza estemos hablando, no no y no. Me negué ese sentimiento en cuanto comencé con esta vida que me parece tan nueva, como agobiante, como llena.


He comenzado de lleno en mi nueva carrera universitaria, de la cual no me arrepiento en absoluto, aunque eso me quite tiempo, me da ganas. Ganas de seguir adelante, ganas de mí misma, ganas de dar un pasito más en esto del agobio vital.

La verdad es que no sé muy bien cómo se me ocurrió esto de agobiarme sin necesidad, pero he de reconocer que cada minuto que pasa me gusta más, cosa que a todo mi alrededor preocupa y a mí me hace sentir bien. Sin tiempo para respirar, pero bien. Hace poco abandoné mi trabajo como oficinista para centrarme de pleno en mis carreras y mi trabajo como dependienta a tiempo parcial (recordemos: la que sonríe siempre, como si tuviese un par de chinchetas clavadas en los hoyuelos de las mejillas). No hay sitio para mí, al menos por ahora, aunque no descartan nada, y yo, la verdad, tampoco. Fue bonito mientras duró, como dice mi sabia madre, aunque a veces la tache de madrequetodolosabeynosabenada.


La verdad es que fue perfecta mi estancia por aquellos mundos. Aprendí a ser una chica de oficina con los pies en el suelo , aunque calzados con tacones, la mente firmemente ocupada en cómo ser la mejor “nueva” de todas las nuevas que en verano, como yo, cubren vacaciones con un contrato de formación, y a conocer gente que, con el tiempo, no olvidaré. Me dieron opción de, cuando de una vez por todas, consiga terminar la primera carrera, volver como Diplomada y, con eso, como empleada de nuevo, pero cobrando como tal. Y es que a una la tenían mal pagá.

Eso sí, fui una pluriempleada feliz, supongo. De hecho durante esos tres meses no me costó sonreír ni un solo día, a diferencia de muchos otros. Supongo que aquello me aportaba tanto, con tan poco, que me hacía sentirme increíblemente bien, aunque mi bolsillo no lo notase tanto.


Lo que tampoco noto tanto es la presencia de eso que llaman amor y no sé muy bien en qué consiste a día de hoy. Será por mi escasa experiencia y las muchas experiencias truncadas, no lo sé. Pero, con todo ello, también soy feliz. Ligo, muy a mi pesar y sin querer, con niños de diecinueve años, a los que supero en dos cabezas como unidad básica de medida, también de cerebro, por supuesto.

Me hacen gracia cuando tratan de hacerme caer en sus redes mientras yo solo pienso en cuál es su estrategia de juego, porque, posiblemente, ni siquiera la tengan: en el colegio no les enseñan eso. Y no caigo. Sólo me faltaba eso, caer en ese tipo de redes para que mi vida amorosa fuese, si cabe, más penosa. Dejémonos de cuentos, no no y no. Y no es que me considere una morsa fea y desastrosa, no caen todos al pasar por delante, ni levanto pasiones a lo Jennifer López, pero tengo mi encanto y, de vez en cuando, hay gente medianamente normal que se fija en mis encantos, que dicen que son varios y variados, no lo sé. Pero supongo que mis miedos, inseguridades y demás gilipolleces que no vienen al caso (y perdón por la expresión), hacen que todo vaya así. Así de extraño, que no malo. Solo diferente, por llamarlo de algún modo.


Soy feliz cuando mi ex rollo, si se le puede llamar así, me cuenta que le va todo tan bien con unachicaquenosoyyo. Sí, por qué no? Empiezo a desear que le vaya bonito con lachicaquenosoyyo y que, de una vez por todas, deje mi camino, porque me tropiezo tantas veces con él y sus tonterías que me canso de levantarme. Y es que tiene tonterías, como dice mi madre, de todos los años: del 93, de 94…del 2009…Pero ojo! Una es feliz, a pesar de todo, de todos.



Soy feliz cuando mi vida da tantas vueltas que jamás acaba en el lugar que tenía planeado acabar y, por consiguiente, es mejor de lo deseable. Soy feliz, si, porque soy demasiado estática y mi vida me hace ser dinámica. Y este dinamismo no sabes cómo engancha…


Últimamente no me permito dejar de sonreír, es un límite que le pongo a mi vida. Por lo demás, ya me limitará ella bastante. De momento, he aprendido a no limitar la velocidad, he empezado a derrapar y no se me da mal...


3 comentarios:

Waxiwi dijo...

Bueno, pues si eres Feliz, qué mas se te puede desear?? Sobretodo disfrutalo, no dejes que se te pase un sólo segundo sin saborearlo, vale? Y disfruta mucho de esa, tu Felicidad!

Besoooooootes!

Lúa dijo...

Me encanta tu forma de ver las cosas Perdii!.. A seguir siendo felíz chica, aprovecha este momento y que nadie te borre la sonrisa de la cara! :) Por cierto, empezar la universidad?.. Y se puede saber qué vas a estudiar?..
Un besitoo!

Perdida dijo...

waxiwi:trato de saborearla a cada segundo. Me encanta lo bien que sabe y, sobretodo, cómo me llena :)

lúa: Te gusta mi forma de ver las cosas? vaya! :D
empiezo clases de nuevo, algo completamente distinto a lo que ya hacía y trato de terminar, pero...el qué estudio exactamente lo dejo para el anonimato, que lo tengo demasiado presente aqui y, hasta hoy, puede conmigo xD ;)

besos!