Toda una aventura esto de empezar “el cole” y, junto con ello, nuevo curso, nuevas amistades y, sobretodo, nuevas caras que, sin darme cuenta, aparecen en mi día a día incluso más de lo recomendablemente deseable, aunque no por ello enfermizo. Para enferma ya estoy yo, con los tiempos que corren por levante, constipada como la que más, asquerosamente congestionada y, aunque el color blanquecino de mi piel sigue latente, es acompañado por unas ojeras dignas del mismísimo Woody Allen (con todo el cariño, señor Allen). Vamos, que ET a mi lado, en estas circunstancias, podría parecer algo similar a la belleza más absoluta. Pero, claro está, ese es mi punto de vista. El punto que encuentro en el espejo, pero no el del resto, al parecer.
Y es que, en toda clase medianamente normal (entendamos por normal gente de mediana edad, con un cerebro algo más grande que el de un mosquito mareado y con algo de sentido común) hay un grupo o dos…o tres, dependiendo del tipo de personas que en él se junten. En mi caso no es así. El grupo es único y, la verdad, no está mal. Tengo a mi derecha, por orden de llegada, a las chicas, algunas con estilo ni demasiado exagerado ni excesivamente simplón, majas, simpáticas, normales…pasando por las dos estupendísimas rubias de Deliplús, con algo más de un bote de maquillaje en la cara y un lazo en sus cabezas, a lo “fashion-victim” . Parecen simpáticas, así que, como en aquel juego, aceptaremos pulpo como animal de compañía.
Y he aquí los chicos, el chulo-playa, en su variedad de cerebrin (desconocido hasta el momento), el sujeto pasivo (aquel que está por estar, aunque no estorba y pasa desapercibido entre la multitud),el hablador (aquel que no callaría ni aunque lo metieras en el fondo del atlántico a 50º bajo cero), el guaperas (el que no habla, ni falta que le hace, calladito o no…más guapo)…pasamos por otros personajes graciosos y, además, majetes, como diría mi padre, hasta llegar al sujeto A.
Sujeto A es simpático, algo tímido, bastante amable, algo simple, pero con sentido común. Sujeto A es de ese tipo de personas serviciales hasta más no poder. Vamos, de los que presienten que se te va a caer el lápiz y ya están agachados recogiéndolo y esperando a que digas un “gracias”, acompañado de una de tus mejores sonrisas (que las tengo, aunque selectivamente, que va cara la cosa). Me cae bien, pero me agobia tremendamente que se desespere tratando de quedar bien, de agradar. A pesar de eso, es majo, nos llevamos bien y parece normal, algo, al parecer, bastante difícil en los tiempos que corren. Digamos que accedo a ser sociable y firmar el tratado más importante de, al parecer, toda su vida: seré su amiga.
Le encanto, a juzgar por sus gestos, sus miradas, algún que otro guiño y su eterna rojez al preguntar cosas tan simples como “dónde trabajas?” , acompañado de un “es por ir a verte” (donde su cara parece entrar en estado de ebullición. La mía, también). No me gusta encantarle. No, no me gusta. Porque si tuviera ganas de algo parecido al enamoramiento, que venga dios y lo vea! Bueno, o quien sea. No vamos a poner aquí nuestras convicciones religiosas al descubierto…pero él sigue agachado, recogiendo el lápiz y, por supuesto, esperando algo más que un “gracias”.
Y es que si algo no llego a entender es por qué parezco tan encantadora. Yo, que soy tan encantadoramente estúpida cuando me lo propongo. Yo, que soy tan torpe que me tropiezo con las juntas de las baldosas. Yo, que enrojezco sin previo aviso por tonterías. Yo, que recordemos, bailo nerviosamente cuando alguien se pone a tiro. Yo, sí; yo, esa que no sabe llevar una relación a buen puerto porque, además de moñas, es la reina de las tontas.Yo, con mis malas pulgas. Yo, con mi talla 42 en mis caderas. Yo, que sé lucirlas como nadie, dicen. Yo, con mi metro setenta y mi cabellera rizada, que dicen que hasta es bonita. Si, esa soy yo, además de la feliz, de la responsable, de la de los dos dedos de frente, de la que nunca se enoja y, sobretodo, a la que, en consecuencia, todos temen cuando los ojos se inyectan en sangre a lo Hulk más absoluto. Yo, la original, dicen. Puede que sea por todo esto que cuento, porque no tiene ni pies ni cabeza y porque yo, como dice mi madre, tengo pies torpones y una cabeza que sigue sobre los hombros porque aprendí a usar el super-glue. Yo, que soy tan yo que sería imposible copiarme.
Me voy con mi mp3, esta canción, mi 42, mi metro setenta y mis nubes en la cabeza a comerme el mundo. Espero no morir de indigestión. Sujeto A seguramente estará ahí, cerca, esperando ese momento, solo para tener un motivo más para recoger el lápiz. Yo tengo un motivo más para pensar que no debo ser tan ogro, ni tan torpe, ni tan rara. Soy yo, que ya tengo bastante con ello.
Ah, por cierto, gracias.
;)


3 comentarios:
Siempre me ha gustado esa canción!!
Sé tú, y aunque te creas la persona más imperfecta del mundo, eso es lo bueno. Si todos fuésemos igual de perfectos, ¡menudo aburrimiento! En la imperfección está la perfección...en cada uno de nosotros.
p.d. como repuesta a lo que me has escrito en mi blog: sí, es triste...dentro de unos años nos dará incluso vergüenza contarles a nuestros nietos cómo vivíamos hoy en día. ¿O no? ¿Realmente este mundo loco de hoy se irá curando de su "enfermedad"?
Saludos!!
No importa que pierdas batallas (N, O, J's y alguno más que se me escapa) si al final ganas la guerra en los sentimientos... ¿Y desde cuándo las circunstancias se han creído con derecho a tumbarte y no dejarte levantarte? Hace falta algo más que un par de capullos inmaduros para desestabilizarte, y lo sabes...
¿Próximo objetivo? No se llama A, B o Ñ, no, se llama ÉXITO EN TODO. Ni te frenes ni te pares ;)
PD: Por cierto, ¡¡ni se te ocurra acabar con un calzonazos sin personalidad, (o me cabrearé jajaja)!! Aunque sabes que te aburrirías enseguida de ese empalague... :P
Fijate tu, que algo tambien tienes..que eres auténtica, y eso, como tu dices, con los tiempos que corren...es difícil de ver.
Respecto a A, bueno el tiempo dirá si merece o se gana con su perseverancia algo más que una amistad, aunque hoy en día la amistad también va cara, asi que en vuestras manos estará el valorarla.
Muchos besos, sobre todo se tu.
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