26 ene 2010

Diario de una joven algo maniática XII: cómo convertirse en avestruz

Como bien dije hace no demasiado, empecé este año con buenos propósitos, con alegrías, con tristezas, con pérdidas y con ganancias. Empecé sonriendo, porque, según dicen, es una buena forma de plantarle cara a la vida, a esta vida que a veces se me antoja algo grande.


Con millones de cosas en la cabeza, con exámenes, con estrés, con trabajo, con el final de una etapa y el comienzo de otra que esperaba mejor, sonreí a todo y a todos, menos a unos cuantos, los cuales tenía en el baúl de los recuerdos, cerrado a cal y canto, como dice mi abuela. Y a cal y canto no fue suficiente: el pasado siempre vuelve. El destino siempre llama a tu puerta (a la mía parece estar aficionado), dos veces. Y con el destino cogido de la mano, apareció ante mis ojos, sin escapatoria, sin que mi cabeza asimilara tal situación. Y es que las casualidades si no me gustan, debe ser por algo…trauma, le llaman, aunque yo prefiero no ponerle nombre, porque bastante tengo con el suyo.



Mientras pensaba en una huida estratégica de tal situación, me di cuenta de que bajar de ese autobús no solucionaría nada, quizá solo me hiciera más ridícula, si cabe. Pensé que ocuparía unos asientos más hacia delante y, mientras, en un despiste suyo y sin ser vista, podría bajar de aquel antro, librarme de su presencia, y respirar aire puro, mientras mi cabeza solo daba vueltas y mi cuerpo permanecía sentado en aquel asiento de línea regular. Era tarde, creo que he perdido mi habilidad estratégica. Está ahí, a unos metros y me ha visto. Levanta las cejas asombrado. Yo las levanto simulando sorpresa. Disimulo bien, porque sonríe. Encima sonríe. Lo mataría, pero ahora no tengo la cabeza para más cuentos del que yo misma protagonizo. Hablamos. Bueno, habla y habla. Y habla…me recuerda aquel café que “le debo”, mientras, solo mirarle me recuerda lo poco que me vale la pena, el tiempo que he perdido y lo mucho que he ganado. Aunque esto no me hace sentir mejor…odio fingir que todo es estupendo cuando desearía cavar un hoyo enorme en el suelo y esconder la cabeza, como los avestruces. Me imagino cavando el hoyo y, mientras él habla sobre lo maravillosamente bien que le va todo, río para mis adentros. Definitivamente, no pude ser minera en otra vida, porque no encuentro nada bueno y, además, ese uniforme no me sienta nada bien.

Por fin me pregunta sobre mí, mis circunstancias y mi vida, la cual cree que debe ser penosa si él no está. Egocentrismo, se llama. Capullo, pienso. En este momento creo haber bajado de aquel pensamiento del hoyo, de la mina y de mi uniforme lleno de mugre. No he escuchado absolutamente nada de lo que ha dicho, aunque le oía de fondo. Esto me va a gustar.

Le relato resumidamente mi vida, todo lo nuevo y maravilloso que hay en ella y obvio lo malo. Acabamos de empatar.


Una parada. Yo solo pretendo bajar de allí. Él solo pretende que no lo haga. Sigue hablando. Lo oigo como cual mosca cojonera en mi oreja. Suelta una de esas gracias que un día le costaron irse andando, pudiendo venir conmigo en el coche. Lo sabe. Sabe que me jode, pero no tengo ganas de echarle de aquel autobús, aunque podría y lo sabe. Aquel día pensaba que era broma. Y acabó yéndose a casa andando. Me subestima en exceso. Recuerdo perfectamente aquel día, como si fuese hoy. Mezclo la imagen de minera con la de mujer, como diría mi padre, con huevos. Creo que no difiero tanto de ese avestruz, entonces. Perfecto.


Mi parada. Un “que te vaya bien”, acompañado de un par de sonrisas más que falsas.



Una vez en la acera, no miro atrás. Sé que está mirando a través del cristal. Saco el móvil. El destino es demasiado evidente conmigo. Necesito contarle esto a alguien.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

A veces hay que brindar una ultima sonrisa seguro a veces no todos la merecen, pero no llenar de amargura y rencor los recuerdos en tu corazón, por que si solo, lo hace así, seguirá viviendo del pasado, el presente a sus ojos siempre se tornara penoso, pues siempre supone las cosas y nunca se enfrenta verdaderamente a las cosas, se necesita mucha madurez y fuerza para decirlo de frente y no guardarlo en sus mente de manera muy cobarde y pintar al chico como si de una basura se tratara, hablar mal de una persona y sin su conocimiento es una actitud reprobable y nada lo justifica si el la trato mal dígaselo a el y no se oculte en el anonimato, si no lo quiere cerca de usted solo dígalo, enfrente el hecho y cortésmente pida que no se acerca mas a usted, para seguir y pelear por un amor, por un sueño, el clásico, lo siento estoy muy herida, no funciona ya, cuantos corazones no ha herido, al pasar d e los años, vivir con arrepentimientos y remordimientos que no la llevan a nada, supongo que el miedo es un poderoso enemigo y cada letra lo esta gritando, ya es tiempo que de alcé la cabeza y enfrente las cosas o se esconda toda su vida atrás de su pasado, de las personas, no lo digo con afán de ofenderla pero vea tanto dice aveces que valora su vida y tropieza una y otra vez no avanzara a ningun lado sintiendo rencor, piense que el mundo no son solo palabras, lo mas fácil, siempre es negar las cosas y pensar que todos están podridos menos usted…… Siempre va ser mas difícil, decir la verdad, entregase con amor, y pelear por los sueños que todos se cansan en denigrar, devolver una sonrisa sincera y seguir adelante… en verdad de corazón le digo, espero, solo piense con cuidado y siga su camino y deje todo eso que la esta llenando de amargura atrás, siendo sincera usted no conoce el dolor, ni la soledad, usted es la que a construido todo eso que le hace daño, no los demás, cada quien sigue su camino y lo camina a su propia manera, no culpe a los demás de su malestar, usted eligió seguirlos, espero en verdad nunca se vuelvan a encontrar…..

Defy dijo...

Tania, me sorprende que hables de anonimato tu precisamente que no tienes blog y el unico signo que dejas de "tu vida" es un nombre , por que el que se pueden ocultar miles y miles de personas...
No se si habras leido los demás episodios con este chico, limitate ha hacerlo y entenderas quizas un poco la sinceridad que perdida siempre ha demostrado con él y él nunca se ha merecido.

Sobre tu entrada Perdida te diré que a veces vale la pena callar y hacer cara bonita a gente que como él no te aporta nada.

Seguire pasandome por aquí, Saludos

Waxiwi dijo...

jjjeje! me ha gustado la parte en que lo "oias de fondo" jajajaj!!! creo que poco más se merece...

Al final esas sonrisas falsas son las más tristes, más que nada porque su vanal significado. No hay nada como sonreir con el alma, pero sólo a quien lo merece.

Muchos besos!

Anónimo dijo...

Por mi mundo imparcial vencer a todos con la verdad ........

y dejar a un lado a todos...

tania te has equivocado...... no lo entiendes aun.......


lo lograre, lo lograremos un dia sera brillante el cielo azul