
Dicen que “el que calla otorga”. Al principio pensé que era eso, un dicho, una frase hecha con la que, todos, de una forma u otra, salimos de alguna situación con silencio de por medio, son un silencio incómodo, pero no.
Lo cierto es que, a veces, los silencios dicen más que las palabras. Cuando llega esa situación en la que alguien pregunta sobre esa persona que te hizo daño o cuando crees que no respondiendo a ciertas preguntas saldrás aireada del asunto, es cuando más equivocada estás: tu silencio te delata.
Mientras piensas cualquier frase que quede “bien” en esas partes del guión de tu historia, hay silencio y, eso, irremediablemente te delata. Y es cuando el que te preguntó al principio ya llegó a una conclusión, porque ya le has dicho, sin palabras, todo lo que no querías en un principio.
Y ahora...ya has hecho demasiado ruido con tu silencio como para pasar desapercibido a estas alturas de vuestra conversación.
Y ahora...es cuando te das cuenta de que los silencios hablan por sí solos...y de que si tu intención era “no soltar palabra”, lo conseguiste, ya dijiste todo callando...
El silencio aparece también en esas situaciones incómodas, al encontrar camino de la universidad a una persona con quien no te gustaría haberte cruzado y te paras a saludar porque, de una forma u otra, te sientes culpable si no lo haces (como no...Culpabilidad en Perdida, que raro...). Así que te paras, saludas, preguntas lo típico en estas situaciones: “que tal?” o “como estás?”. Te responde, habláis un poco y...cuando llega ese punto en el que gustosamente le dirías “adiós”, se hace el silencio...sueltas la típica frase de: “ha pasado un ángel...” os reís y entonces...esa persona entendió también que la conversación acabó porque, simplemente, no tenéis ya nada de que hablar o porque no compartís nada en especial.
Y...Bueno...solo falta hablar de las situaciones que te dejan sin palabras...como alguna hemos pasado todos, pero ese es otro tipo de silencio...
Y es que el que calla no se si otorgará, no lo sé, lo que sí tengo claro es que nuestros silencios hablan por si solos, sin querer...los silencios otorgan, eso si que puede ser.

2 comentarios:
Lo peor de los silencios no es sólo que delaten la falta de palabras, es que a veces son una muestra de todas las cosas que faltan entre dos personas. Quieres hablar, quieres decir algo para salvar la situación, pero te aferras al silencio y esperas que todo pase pronto, como si nunca hubiera ocurrido...
Un beso
Luna: si, los silencios, aunque no quieras, delatan, recuerdan o dan señales de que algo se olvidó y no es fácil que vuelva.
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